PASCHAL BEVERLY RANDOLPH

PASCHAL BEVERLY RANDOLPHPaschal Beverly Randolph fue un escritor y ocultista americano del siglo XIX, fundador de la primera Orden Rosacruz en los Estados Unidos y de una significativa sociedad esotérica conocida como la Hermandad de Eulis.

 

 

 

Como escritor publicó más de veinte libros, (la mayoría realmente difíciles de conseguir hoy en día, sobre todo en español) generalmente de estilo novelesco en los que introducía entre líneas conocimientos ocultistas y a veces alusiones veladas a su propia persona. Asumió un lema personal breve pero que iría, como veremos, muy acorde con su personalidad: “¡Inténtalo!”.

 

Existen varias razones que hacen que la biografía de Randolph sea especialmente interesante: en primer lugar, no existe demasiada información acerca de su vida y obra, en parte porque él no dio muchos datos precisos de sí mismo, también porque aunque plasmó su conocimiento en algunos libros estos no fueron muy difundidos y por otra parte porque ha sido durante mucho tiempo ignorado sin motivo aparente (sobre todo en el ámbito ocultista en el que fue un innovador y probablemente iniciado y conocedor de los misterios arcanos). Pese al misterio que rodea su persona, fue un ocultista de primer nivel, y lo que es más valioso, autodidacta y muy intuitivo, llegando a crear un sistema doctrinario que posteriormente se consideraría esencial en el ritual práctico esotérico, aunque a Randolph durante mucho tiempo no se le reconoció ningún mérito ni influencia. Pero mejor veamos lo que sabemos de él y de su trabajo esotérico:
P. B. Randolph nació el 8 de Octubre de 1825 en Nueva York (o tal vez Ohio o Virginia como sostienen algunos autores), hijo de William B. Randolph, que fue probablemente un terrateniente de Virginia, y  de una mujer de raza negra o mestiza llamada Flora (fue el fruto de un contacto fortuito entre ambos).
El hecho de ser mulato le marcaría durante toda su vida y tendría que luchar duramente para sobreponerse a los tremendos prejuicios que había al respecto en aquella época crítica.

 

Seguramente su progenitor ni siquiera llegó a conocerlo jamás, y su madre falleció cuando Paschal tenía cinco años. Este hecho determinó el inicio de sus tribulaciones; hay relatos de que sus primeras experiencias metafísicas tuvieron que ver con las visiones de su madre muerta materializándose ante él, siendo un niño pequeño. Huérfano, tuvo que sobrevivir como pudo, hasta que a la edad de doce años (a los 15 según otras fuentes) decide enrolarse en un barco como grumete y surcar los mares, lo cual experimentaría sin duda al más puro estilo Jack London.
Debió de ser una vida difícil al lado de hombres curtidos que le endurecería sobremanera; sin embargo tuvo oportunidad de conocer mundo, y gracias a su avidez intelectual aprender a leer y escribir y después idiomas en los lugares que visitó durante  los siguientes años.  También se manifestó su interés particular por la medicina y el ocultismo.
Unos cinco años después un accidente le impide continuar en el servicio marino y se dedica a buscar fortuna tratando de encontrar su vocación aprendiendo y desempeñando oficios diversos en tierra firme. En esa época se dio el famoso caso de las hermanas Fox, las cuales declaraban comunicarse con los muertos y el cual desató la euforia del espiritismo en Norteamérica. Randolph inmediatamente se fascinó con el tema estudiándolo en profundidad; asimismo se interesó por las teorías de Mesmer sobre magnetismo, las cuales influyeron en su obra posterior.

 

Aunque en estos primeros años ejerció de vidente y médium tanto en su país de origen como en Europa, con el tiempo cambiaría de opinión respecto al espiritismo llegando a desaconsejarlo.
Hacia 1850 contrae matrimonio con su primera mujer , con la que tendría tres hijos.
Parece que sobre esa época también se relacionó con el coronel Ethan Allen Hitchcock, personaje ilustre americano el cual estaba particularmente interesado en la alquimia (llegó a escribir algunos libros acerca del tema); su amistad con él fue muy fructífera.
Realiza su primer viaje a Europa como investigador serio, tomando contacto sobre todo en París con lo más granado del ocultismo de entonces; participa en sesiones espiritistas como vidente y médium (parece que causó una buena impresión) y asiste a conferencias y reuniones. También visitó Inglaterra y Alemania en ese periplo. Se introduce en las sociedades y órdenes ocultistas más en boga.
Vuelve a los Estados Unidos y se asienta en Nueva York donde comienza a dar conferencias a pequeños grupos sobre espiritismo y ocasionalmente actúa como médium y vidente. También trabaja breve pero activamente en política, conociendo así a Abraham Lincoln con quien fomentó una amistad que duró hasta la muerte de este. Randolph  trabajó por la igualdad de derechos entre razas, así como por la emancipación de la mujer; siempre defendió abiertamente sus ideas, demasiado progresistas para la época que le tocó vivir.
Poco después se centra en la medicina; no se sabe cómo  obtuvo  una  educación  en  dicha ciencia,  pero lo cierto es que  en  1854  abre  un consultorio ostentando el título de doctor, trabajando en su laboratorio elaborando diferentes remedios y elixires. Durante este ejercicio, tiene oportunidad de experimentar con drogas tales como el opio o la belladona. La actitud de Randolph hacia las drogas fue bastante liberal, aunque reducía su uso a la medicina o a la experimentación ritual mágica, como haría posteriormente con el haschisch.
En el mismo año de 1854 vuelve a viajar a Europa donde contacta con importantes personalidades del  ocultismo como Eliphas Levi, Kenneth MacKenzie o Edward Bulwer-Lytton. Continúa firmemente su instrucción ocultista.

 

Fue en un posterior viaje en 1856 cuando se introdujo en el círculo interno Rosacruz: en una reunión mantenida en París, la Fraternidad le nombró primer Supremo Gran Maestro Rosacruz para el mundo occidental (América). Y en 1858, funda oficialmente en Estados Unidos la Fraternitas Rosae Crucis, considerada la rama americana genuina de la Orden rosacruz tradicional y que pervive en nuestros días.
Antes de volver a América, sin embargo, realizó un revelador viaje a Oriente. Visitó Egipto, Túnez, Arabia, Siria y otras tierras del Norte de Africa y Oriente Medio. El impacto de esta especie de peregrinación fue enorme para Randolph. Es más que probable que fuera entonces cuando adquirió su conocimiento esotérico más profundo, lo cual le marcaría en el resto de su posterior pensamiento y obra, sentando las bases de su doctrina de la magia sexual.
El motivo que impulsó a Randolph a hacer este viaje en ese momento es desconocido, aunque parece ser que se había interesado por una serie de trabajos publicados en Francia y Alemania donde se hacía referencia a la secta que Randolph llama los Ansiares de Siria. Estos hombres no eran ni judíos, ni cristianos ni musulmanes y al parecer poseían una espiritualidad y una mística muy elevadas, como para llamar la atención de los ocultistas europeos. Randolph mismo cuenta que un hombre llamado Narek el Gebel, supuesto jefe tribal de los Ansiares, se presentó ante los rosacruces en París, y es allí donde estos hombres se conocen. Como resultado del encuentro Randolph es invitado a Siria para estudiar las doctrinas de esta especie de secta y allí es  iniciado en la hermandad.

 

A propósito de la mística oriental escribiría también posteriormente:
“Estoy inducido a decir ciertas cosas para desengañar a la opinión pública en relación con la doctrina oculta de los rosacruces … que no fue originada por Christian Rosenkreutz, sino simplemente fue traída a Europa por él después de su regreso de tierras orientales, donde, como yo y cientos de otros, se fue para buscar su iniciación.”

 

De regreso a los Estados Unidos, a principios de 1861 Randolph hizo una exitosa gira de conferencias por el estado de California. Estalla la guerra de secesión mientras Randolph viajaba de nuevo por Europa, pero vuelve en 1863 y colabora en gran medida con los abolicionistas del Norte, se dice que incluso llegó a organizar grupos de Freedmen (soldados de color que se alistaron con el ejército de la Unión) pero sobre todo su labor fue educativa y administrativa. No obstante, nunca abandonó su trabajo ocultista; se ha llegado a decir (aunque no está documentado) que durante esos años formó un pequeño y secreto trío  junto a Allen Hitchcock y al mismo presidente Lincoln; acerca del objetivo de este grupo no se sabe nada cierto, la faceta ocultista de los dos primeros es innegable, pero a propósito de la relación de Lincoln con las ciencias ocultas sólo se puede afirmar un cierto interés por el espiritismo que se desprende de algunos hechos suficientemente contrastados. Evidentemente no era algo que el presidente pudiera proclamar de ninguna manera, y menos bajo las circunstancias en que se encontraba el país en esas fechas, aunque ya he comentado que su relación con Randolph venía de tiempo atrás.
De hecho, hacia el fin de la guerra, Lincoln recompensa a Randolph enviándole a Louisiana como administrador y director de escuelas para hombres negros, y, cómo no, Randolph aprovecha la estancia en ese estado para entrar en contacto con los ritos vudú. Establece su residencia en Nueva Orleans hasta 1866.

 

A partir de entonces intenta retomar su carrera política, pero recibe tales desprecios por culpa de su raza que, decepcionado,  regresa a su práctica médica tomando la firme decisión de no volver a involucrarse en política nunca más.
Mientras tanto, escribió algunas obras de metafísica que dejaban entrever ya los fundamentos de la magia sexual. La distribución de estos escritos generalmente se limitaba a su círculo de adeptos.
En 1870 Randolph  funda en Boston la Hermandad de Eulis, después de abandonar la Hermandad Hermética de Luxor (rama americana) que por afinidad rosacruz frecuentaba desde hacía tiempo. Su objetivo parecía ser la creación de una sociedad propia donde poder desarrollar sus teorías esotéricas. Así, la fraternidad de Eulis utilizaba el sexo y las drogas (sobre todo el haschisch, cuyo uso había descubierto Randolph en sus viajes a Oriente) a modo ceremonial para alterar la conciencia y obtener resultados mágicos, por esa razón sus prácticas eran mantenidas en estricto secreto.

 

En esos años, Randolph logró consolidar su doctrina en Estados Unidos, su círculo de influencia crecía y se fundaron diferentes logias que funcionaban bajo su dirección.
Parecía entonces que Randolph había encauzado perfectamente su carrera, personalmente saboreaba el éxito y cierta  fama y lograba afianzar una doctrina esotérica que cada vez tenía más seguidores y que auguraba un futuro espléndido, sostenida por una sólida infraestructura y una obra literaria de calidad gracias a los escritos que Randolph publicaba regularmente.
Pero en realidad este sería el mayor punto de inflexión en la vida de Randolph: a partir de ahí, todo comenzó a ir extremadamente mal culminando en breve tiempo con su prematura muerte.
Pese al secretismo de los trabajos de la Hermandad de Eulis, hubo filtraciones y se acusó a Randolph de promover y difundir el amor libre, las drogas y el libertinaje (los espiritualistas formaban parte de los acusadores). Fue arrestado, y todos sus centros intervenidos e investigados, y aunque fue posteriormente absuelto el mal ya estaba hecho. Acto seguido, sus amigos empiezan a darle la espalda de manera infame, ya que incluso algunos de sus socios intentaron apropiarse de los derechos de sus obras bajo coacción y malas artes.
Para complicar más las cosas, Randolph pierde su cuartel general y archivos en el incendio que asoló Boston en 1872, arrasado todo por el fuego.

 

Arruinado y sin amigos, se muda a Toledo, en el estado de Ohio, donde intenta normalizar su vida volviendo a escribir. Allí conoce a la que sería su segunda mujer (aunque no se sabe qué ocurrió con su primer matrimonio), una joven llamada Kate Corson, con la que pronto tuvo un hijo al que llamaron Osiris Budha (ya en 1875). Y cuando parece que Randolph vuelve a normalizar su vida, el 29 de Julio de 1875 se suicida de un disparo en la cabeza, lo que a la vista de los hechos y teniendo en cuenta que Randolph condenó en varias ocasiones  el suicidio en sus escritos y charlas (él mismo era un superviviente nato) parece bastante extraño.

 

Respecto al infortunio en los últimos años de vida de Randolph y su dramático desenlace se alude en los círculos ocultistas a la enemistad que surgió entre él y Helena Blavatsky; se llegó a afirmar que hubo una auténtica lucha mágica entre ambos, de la cual salió ella vencedora. Parece ser que la Blavatsky le acusaba de traicionar la tradición sagrada oriental, y no estaba de acuerdo en el enfoque de Randolph hacia la magia sexual. Lo cierto es que se conocieron probablemente en uno de los viajes de la Blavatsky a Estados Unidos; ella le mencionó en algunas ocasiones, aludiendo a él como “el negro” despectivamente y según declararon algunos íntimos, Blavatsky opinaba que Randolph había caído en el lado perverso de la magia, lo cual había torcido su camino.
Se ha manifestado también la teoría de que Randolph fue asesinado por alguien cercano a él por motivos oscuros; sea como fuere, todo esto son conjeturas, aunque ciertamente las circunstancias de su fulminante caída son bastante raras.

 

La doctrina de Randolph, la que se aprendía y practicaba en la Hermandad de Eulis, giraba en torno a la magia sexual, que él consideraba como un medio válido para alcanzar la iniciación y el conocimiento místico y el ritual mágico más poderoso que se podía realizar. Fue el primero en difundir este conocimiento en la edad moderna, y probablemente influyó en gran medida en el ritual interno de la O.T.O. (por citar un ejemplo bien conocido) y quizá en el pensamiento de Aleister Crowley, aunque éste pretendía haber alcanzado ese conocimiento por sí mismo.
Respecto a la O.T.O., es probable que su fundador Carl Kellner se sirviera de la doctrina de la Hermandad de Eulis como referencia; el mismo Kellner, al respecto de la magia sexual llegó a decir que era “la llave de todos los secretos del Universo, y de todo el simbolismo usado por las sociedades secretas y las religiones”. El nexo entre ambas órdenes pudo ser la Hermandad Hermética de Luxor, que operaba  virtualmente  sobre la base de la doctrina de Randolph. La Hermandad de Luxor introdujo cierta visión cosmogónica de corte oriental a las enseñanzas originales y por ello fue criticada por la sociedad teosófica (al igual que Randolph), pero continuó su andadura y se acepta su influencia directa sobre la O.T.O.

 

Si bien es muy posible que otras sociedades ocultistas hayan incorporado este ceremonial a su ritual interno, dada su gran importancia  (no muy bien calibrada o no mencionada adrede aunque básica en el misticismo oriental, como indica el tantrismo), han sido escasas las menciones que se han hecho al trabajo e influencia de Randolph, permaneciendo su nombre ignorado durante mucho tiempo.
P. Beverly Randolph produjo una interesante obra literaria, aunque como he dicho la gran mayoría de esta obra es complicada de encontrar en idioma español. Utilizó diversos seudónimos, como “The rosacrucian”, “Griffin Lee”, “Count St. Leon”, incluso a veces escribió anónimamente. Sus principales libros fueron:
Waa-gu-Mah (1854), Lara (1859), El gran secreto (1860), The unveiling (1860), Human love and dealing with the dead (1861), El hombre-preadamita (1863), La gran historia de Ravalette el rosacruciano (1863, con tintes autobiográficos), Historia rosacruz (1863), A sad case, a great wrong (1866), El espejo mágico (1866), Love and its hidden history (1869), Love and the master passion (1870), The evils of the tobacco habit (1872, un alegato contra el hábito de fumar tabaco), The new mola; the secret of the mediumship (1873), Love, woman and marriage (1874), Los misterios de Eulis (1874), The book of the triplicate order (1875).

También editó los periódicos “Leader” en Boston y “Messenger of light” en Nueva York.

 

 

 

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