El comercio de las drogas y narcóticos, organizado a nivel mundial, ha supuesto en los tiempos modernos un enormemente lucrativo negocio; tan sumamente lucrativo para unos como destructivo para una parte significativa de la población.
Como no podía ser menos, un asunto turbio de tal magnitud y potencial de riqueza y poder fue creado, organizado y llevado a su máximo rendimiento por los sospechosos habituales —los titiriteros del imperio anglosajón— a través principalmente de organizaciones criminales y corporaciones bancarias corruptas y bajo la atenta vigilancia y cobertura de las consabidas agencias de inteligencia, además de ciertas organizaciones fachada adscritas al negociado. No es nada sorprendente descubrir a estos grupos, dependientes en todo caso del omnipresente Estado profundo, trabajando tras bambalinas en tan sucias e infames operaciones; sin embargo, lo que sí resulta desconcertante es desvelar el papel que el Vaticano ha podido jugar en esta oscura trama.
La redacción de este artículo (dividido en tres partes) está basada en la investigación de la historiadora y analista Cynthia Chung. Empecemos por el principio…
Los británicos y el mercado del opio
En líneas generales, la organización del tráfico de opioides moderno (siglo XX) y a escala global surgió de la presencia estadounidense en Asia durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, el inicio del tráfico de opioides (establecido en el siglo XIX e incluso antes) se debe a la Compañía Británica de las Indias Orientales, que básicamente destruyó la industria textil de la India para que no hubiera competencia con la industria algodonera británica, y convirtió a esa nación en una colonia británica fuertemente productora de opioides (esto también justificó las plantaciones de algodón esclavistas en el sur de Estados Unidos). A esto le siguió la reivindicación de Gran Bretaña de su «derecho» a vender por la fuerza dicho opio a China, según sus reglas de «libre mercado», lo que dio lugar (por la resistencia china a ser inundada de opio) a las dos Guerras del Opio con China; estas acabaron con la victoria británica, que además tomó posesión de las ciudades portuarias chinas de Hong Kong y Shanghai a su antojo (de ahí que el banco HSBC, Hong Kong Shanghai Banking Corporation, banco fundado en 1865 expresamente para atender el tráfico y comercio del opio, sea un importante banco de la City de Londres).
Hong Kong, aun siendo una ciudad china, ha permanecido durante casi un siglo en manos de los británicos (fue devuelta en 1997 a China). Durante ese tiempo, la élite británica ha hecho allí lo que mejor sabe, es decir, robar y especular, convirtiendo a Hong Kong en una especie de ciudad sin ley destinada a todo tipo de actividades encubiertas, pero sumamente lucrativas.
De este modo, el banco HSBC se ha reservado, hasta la fecha, la facultad de imprimir un tercio de la moneda de Hong Kong. Las otras dos agencias autorizadas son Standard Chartered Bank (otro banco multinacional británico con sede en la City de Londres) y Bank of China, el único banco de los tres de propiedad china. Por lo tanto, China solo tiene la facultad de imprimir un tercio de la moneda de Hong Kong, a pesar de que Hong Kong está legal e indiscutiblemente reconocido como parte de China. Y esto además con el agravante de que HSBC figura en una lista negra de empresas extranjeras en China.
Adicionalmente, Hong Kong es un centro clave de la famosa banda mafiosa oriental de las Tríadas, que ha sido responsable de una parte significativa del flujo de opioides a Estados Unidos. Sin embargo, ¿a quién sirve esta banda? Como podemos ver claramente, es evidente que China no tiene a día de hoy plena autoridad sobre lo que ocurre en Hong Kong, como lo demuestra el hecho de que dos bancos británicos tienen autoridad para imprimir dos tercios de la moneda de Hong Kong, una moneda que se expresa en dólares de Hong Kong en lugar del yuan chino, que es la moneda nacional. Y ambos bancos británicos, pero especialmente HSBC, han estado implicados en numerosas ocasiones en cargos muy graves de tráfico de opioides, amén de otras operaciones ilícitas sumamente graves, de las cuales han salido prácticamente indemnes o penalizados con el pago de multas irrisorias en comparación con los delitos denunciados y probados.
Sin embargo, normalmente en Occidente se desconocen estos detalles: escuchamos hablar de Hong Kong y las Tríadas, y pensamos que se trata de un fenómeno orgánico chino respaldado por el mismo gobierno chino, lo cual simplemente no es verdad.
Fundamentalmente, la realidad es que tras la introducción forzada por parte de los británicos de su negocio redondo de producción de opioides y consumo en India y China, posteriormente los estadounidenses tomaron el control, lo cual comenzó durante la Segunda Guerra Mundial. Cabe destacar que la City de Londres ha continuado con sus inversiones y chanchullos originales en el mercado de opioides; los estadounidenses básicamente se encargaron del «trabajo sucio» para los intereses británicos.
¿Cómo se vieron los estadounidenses involucrados en este lío, que resultó incluso en una infame guerra, desastrosa hasta para los propios norteamericanos? Bueno, todo comenzó con un hombre, el coronel Paul E. Helliwell, quien trabajaba como Jefe de Inteligencia Especial de la OSS (la antecesora de la CIA) en China durante la Segunda Guerra Mundial…
Peter D. Scott escribe en su prólogo al libro de Henrik Kruger «El gran golpe de la heroína»: [1]
«Antes de la Segunda Guerra Mundial, el régimen del KMT [Kuomintang, partido nacionalista chino ubicado en Taiwan] fue quizás el mejor ejemplo de manipulación política del narcotráfico, bajo el pretexto de una «campaña de supresión del opio», para financiar un aparato político y de inteligencia. Esta práctica se extendió después de la Segunda Guerra Mundial a varios otros países y grupos miembros de la WACL (Liga Mundial Anticomunista). Hoy [1980] hay motivos para temer que la agencia de Nixon, la Administración para el Control de Drogas (DEA), al igual que otras agencias antinarcóticos antes que ella, hayan llegado a utilizar personal corrupto (que en realidad forma parte del narcotráfico) como parte de una guerra encubierta contra la revolución».
Cuando Peter D. Scott se refiere a Taiwán como un elemento clave para el narcotráfico, hay que tener presente que China libró una guerra civil de 22 años (1927-1949) que enfrentó a las fuerzas comunistas de Mao Zedong contra el ejército del Kuomintang del general Chiang Kai-shek, coincidiendo con la Segunda Guerra Sino-japonesa (1937-1945), donde los chinos también lucharon contra los fascistas japoneses por su propia existencia. Esta segunda guerra, con los japoneses habiendo invadido China, comenzó antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial y solo terminó tras la derrota de Japón.
Mientras que muchas naciones europeas no habían resistido más de dos semanas contra las fuerzas nazis, China había peleado con éxito una guerra de décadas —en la que se encontraba en total desventaja— contra la maquinaria bélica japonesa, a la vez que se luchaba una guerra civil contra el ejército de Chiang Kai-shek, respaldado por Estados Unidos, logrando al final salvar al país de la balcanización extranjera. Chiang Kai-shek, quien seguiría contando con el apoyo de la OSS y posteriormente de la CIA, retiró a su ejército y a muchos de sus seguidores a la isla de Taiwán tras perder definitivamente la guerra civil.
Por entonces, la isla de Taiwán estaba habitada principalmente por comerciantes y pescadores chinos que habían llegado del continente tiempo atrás (a excepción de los nativos que llevaban siglos viviendo allí y que también habían sufrido la brutal tiranía de la ocupación japonesa en la isla). Los japoneses habían abandonado Taiwán tras perder la guerra, y Chiang Kai-Shek llenó ese vacío. Chiang era conocido por evitar en lo posible una confrontación directa con los fascistas japoneses durante las hostilidades, para frustración de miembros del ejército estadounidense; algunos generales, como Stilwell y Wedemeyer (que manifestaron públicamente su inquietud), consideraban que su misión era combatir a los japoneses, y no ayudar a Chiang a derrotar a sus enemigos políticos. Los estadounidenses se habían sentido recelosos ante la inminente posibilidad de una alianza entre Chiang y los japoneses, que podría materializarse si el viento soplaba en la dirección correcta.
Taiwán y el KMT (Kuomintang) estuvieron bajo el gobierno de Chiang hasta su muerte en 1975. Por lo tanto, cuando los investigadores hacen la distinción de que Taiwán era responsable del tráfico de narcóticos, es necesario entender que esto no fue sancionado por los comunistas chinos ni por el gobierno de China continental, sino que esta decisión fue tomada por el gobierno taiwanés de Chiang Kai-shek.
Sin embargo, Chiang nunca consideró su gobierno en Taiwán, que realmente fue una dictadura militar, como algo separado de China. Chiang continuó creyendo hasta su último aliento que era el único líder legítimo de la República de China y luchó por este reconocimiento internacional; es decir, Chiang pensaba que su gobierno insular debía gobernar toda China, incluida la parte continental.
En 1971, este asunto se presentó ante las Naciones Unidas para votar qué gobierno sería reconocido como legítimo de China: la República de China (ROC, el gobierno de Chiang), o la República Popular China (RPC, el gobierno comunista chino). La RPC fue reconocida y ya no quedó duda de su legitimidad a nivel internacional.
Dado que Taiwán no quería renunciar a su identidad china, fue reconocido como parte de China tras la votación de la ONU. Los taiwaneses son chinos han que hablan mandarín y crecieron con la cultura, las tradiciones y los sistemas de valores chinos anteriores al comunismo. Por lo tanto, la mayoría de los taiwaneses también se identifican como chinos y consideran a los chinos que viven en China continental como su propio pueblo.
Dado que Taiwán se negaba a ser considerado un gobierno ajeno a China, la República de China se encontraba en una especie de limbo político, pues a nivel internacional la República Popular China (RPC) era ahora oficialmente reconocida como representante del gobierno del país. Por lo tanto, era solo cuestión de tiempo que, si los taiwaneses querían conservar su identidad china, tuvieran que reconciliarse con el gobierno de la RPC de China continental, aunque persistieran algunos reticentes radicales.
Sin embargo, hasta 1991, la República de China operaba como un gobierno completamente independiente de la República Popular China. Esto cobra gran importancia al analizar el narcotráfico proveniente de Taiwán bajo el gobierno de Chiang. También explica por qué la Liga Mundial Anticomunista (WACL), fundada por el personal de inteligencia del Kuomintang en Taiwán, estaba en el centro del tráfico, lo que indica claramente que estas ganancias del narcotráfico se utilizarían en última instancia en misiones anticomunistas. Esto es un tema recurrente: los implicados en las redes Gladio europeas siempre se encontraron organizando y lucrando con el narcotráfico con el pretexto de una causa «justificada» contra el comunismo.
Peter Dale Scott continúa:
«La conexión del gobierno estadounidense con la mafia del narcotráfico se remonta, como es bien sabido, a la Segunda Guerra Mundial. Dos controvertidas operaciones conjuntas entre la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) y la ONI (Inteligencia Naval de EE. UU.) establecieron contacto (a través de Lucky Luciano) [2] con la mafia siciliana; y (a través de Tai Li, alto mando de la inteligencia del KMT) con la Banda Verde de Du Yuesheng en Shanghái [la Banda Verde era una especie de secta y organización criminal basada en el narcotráfico y que controlaba el crimen organizado en todo Shangai, además del apoyar activamente al KMT]. Ambas conexiones se extendieron hasta la posguerra, a medida que las redes de Luciano y el KMT reanudaban paulatinamente sus contactos previos a la guerra.
Mientras tanto, en Estados Unidos, agentes del KMT ayudaron a establecer un poderoso grupo de presión chino y colaboraron con aliados en agencias estadounidenses para atacar, y en algunos casos expulsar del gobierno, a antiguos enemigos de la antigua alianza EE. UU.-KMT-Tai Li, incluyendo a aquellos dentro de la OSS. Un libro académico de 1960 señaló que “el negocio de los narcóticos ha sido un factor en algunas actividades y variantes del grupo de presión chino”, desmintiendo así el mito oficial de la Oficina de Narcóticos de que la droga del KMT en este país era “comunista china”.
Las redes de Luciano y el KMT habían estado en contacto para la distribución de droga en Estados Unidos en la década de 1930. Aunque no hay evidencia de una colaboración sustancial entre ellas en la década de 1950, hay síntomas de una creciente convergencia, en parte a través de agentes que trataron con ambas. Está el ejemplo de George White, un funcionario de la FBN [Oficina Federal de Narcóticos] y exagente de la OSS, quien testificó ante el Comité Kefauver [1950-51] que había sido contactado en nombre de Luciano en 1943 por un antiguo traficante chino, August del Grazio. White trabajó estrechamente con la CIA en los años de posguerra y (bajo la cobertura de la FBN) dirigió uno de sus experimentos con LSD en el Proyecto MK/ULTRA.
…Bajo la supervisión de Ferri-Pisani y la banda de Guerini, los traficantes corsos trabajaron con la red Luciano y en la década de 1950 fueron su principal fuente de heroína refinada.
Aunque White trabajó en los casos Luciano y Corsican, su reputación en la FBN se había forjado en 1937 al desmantelar una importante red de distribución liderada por una pandilla china pro-KMT de San Francisco, los Hip Sings. Pero para 1951, la CIA ya estaba estrechamente aliada con las operaciones de narcotráfico del KMT en Birmania y Yunna, a través de una empresa con sede en Miami (Sea Supply) organizada por el veterano de la OSS Paul Helliwell.
En 1959, el FBN y White arrestaron de nuevo a una nueva generación de funcionarios de Hip Sing, pero solo después de que el cabecilla (Chung Wing Fong, expresidente de Hip Sing y funcionario de la Liga Anticomunista China de San Francisco, una fachada del KMT) entregara su pasaporte al cónsul estadounidense en Hong Kong y viajara a Taiwán, según las órdenes. De esta forma, Fong se convirtió en un simple conspirador no acusado y el KMT desapareció de la vista; White, mientras tanto, se dio la vuelta y declaró a la prensa estadounidense que la heroína provenía de la China comunista…»
Lo cual era absolutamente falso: la droga siempre vino por medio del KMT de Taiwán.
Hay que tener en cuenta que White también estuvo implicado, como agente del FBN, en la realización de un experimento ilegal con LSD para el Proyecto MK/ULTRA de la CIA. Por lo tanto, no parece que White estuviera trabajando para erradicar la epidemia de drogas, ya que participó directamente en el estudio de los efectos reales de los experimentos de control mental inducidos por drogas. Más bien, parece que existía una disputa territorial sobre el tráfico mundial de drogas, un factor importante que condujo a la Guerra de Vietnam. En 1959, ya había presencia estadounidense en Vietnam, pues la Misión Militar de Saigón comenzó en enero de 1954. [3] La mafia de Córcega y el KMT fueron finalmente desplazados del negocio cuando los estadounidenses tomaron el control total. Sin embargo, seguían sin querer que se revelara el papel del KMT, ya que este seguía siendo políticamente útil como punto de apoyo contra China, además de que exponer al KMT en última instancia desenmascararía a la CIA, ya que todas las pistas conducirían finalmente a la inteligencia estadounidense.
Peter Dale Scott continua diciendo:
«Entre 1953 y 1954, la CIA recurrió a veteranos de China [es decir, hombres de la OSS que trabajaron en China] con experiencia en el tráfico del KMT (Chennault, William Pawley, Howard Hunt…) para preparar el derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala, una operación que contemplaba el uso de gánsteres puertorriqueños y cubanos. Como parte de esta operación, vemos al oficial de la CIA Howard Hunt, veterano, junto con su amigo Lucien Conein y WerBell, amigo de este de las operaciones de la OSS en China bajo el mando de Helliwell, ayudando en 1954 a fundar lo que con el tiempo se convertiría en la rama latinoamericana de la Liga Mundial Anticomunista, respaldada por el KMT. [Cuatro años después, el presidente de este grupo era el abogado guatemalteco del líder de la mafia de Nueva Orleans, Carlos Marcello]».
Así, el mismo año en que la Misión Militar de Saigón comenzaba en Vietnam, fue el mismo año en que establecieron su conducto hacia América Latina para comenzar a canalizar drogas desde la línea de producción mafia corsa-KMT-CIA en el este de Asia.
La mafia corsa había logrado un monopolio en la cadena de producción de heroína premium. Lucien Conein (una especie de mercenario francés captado por la OSS que se inició con la mafia corsa), quien estaba muy familiarizado con la actividad de heroína corsa en el este de Asia, sería de gran ayuda para los estadounidenses (traicionando a los corsos) en la toma de control de estos canales de heroína que salían del este de Asia, mientras estaban en Vietnam. Esta fue una importante razón para la necesidad de ubicar soldados estadounidenses en Vietnam. Esto fue más tarde parte de la llamada «Guerra contra las Drogas» de Nixon, que solo pretendía concretar la toma de control de los canales de tráfico de opio y las instalaciones de producción de los corsos y el KMT, esencialmente eliminando a los intermediarios. [4] Sin embargo, a lo largo de las décadas de 1950 y 1960, los corsos y el KMT trabajaron de la mano con la CIA, y las ganancias de la droga se destinaron en gran medida a causas «anticomunistas», es decir, la Operación Gladio.
Como reconoce Peter Dale Scott, el papel de la China comunista en el narcotráfico es un mito de la FBN. La investigación de Douglas Valentine también corrobora esta observación.
Douglas Valentine escribe en La fuerza del lobo: [5]
«La falla en la teoría de Anslinger [Harry J. Anslinger, primer comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos] sobre una conspiración comunista relacionada con el narcotráfico se reveló en agosto de 1955. En su testimonio ante el Comité Daniel, Anslinger había declarado que las tropas del Kuomintang no cultivaban opio en Birmania y que Tailandia tampoco estaba involucrada en el narcotráfico. Pero una semana después, el primer ministro tailandés despidió al jefe de policía Phao Sriyanond por otorgarse a sí mismo (en su doble función como ministro de finanzas) una recompensa de un millón de dólares por la incautación de veinte toneladas de opio en la frontera entre Tailandia y Birmania. Sorprendido de que un funcionario hiciera tal cosa, el embajador estadounidense John Peurifoy criticó a Phao e instó al ejército tailandés a asumir el control de la lucha contra las drogas. En busca de justificación, Phao reveló que el opio incautado pertenecía al Kuomintang.
El reportero Darrell Berrigan amplió [esto] en un artículo extraordinario publicado en el Saturday Evening Post de mayo de 1956. Contradiciendo la propaganda de Anslinger, Berrigan informó que empresarios taiwaneses financiaban el narcotráfico en Bangkok en connivencia con generales survietnamitas [recordemos que en ese momento Vietnam se había dividido en dos, siendo Vietnam del Sur anticomunista]. Atribuyó el negocio de 70 millones de dólares anuales a la tregua de 1947 entre el jefe de policía de Tailandia y el general Sarit Thanarat. “Por pura casualidad histórica —escribió Berrigan— los intermediarios entre Yunnan y Tailandia son… 3.000 soldados del KMT que entregaron las famosas 20 toneladas en el verano de 1955”. Berrigan vinculó al KMT con una red internacional, con barcos y aviones (así como con aeródromos secretos en Laos) y la CIA.
Anslinger fue citado en el artículo de Berrigan al afirmar que la República Popular China contrabandeó media tonelada de opio a Vietnam del Sur. Sin embargo, Anslinger ignoró deliberadamente que Tailandia poseía un monopolio del opio, una planta de procesamiento y cincuenta toneladas de opio en su despensa. También ignoró que la CIA facilitaba el tráfico de drogas de Tailandia a través de Sea Supply, una empresa propiedad de la CIA con sede en Miami, fundada con la asistencia legal del exoficial de la OSS Paul Helliwell, para asesorar a la policía tailandesa y suministrar armas clandestinamente a las tropas del KMT desplegadas a lo largo de la frontera entre Tailandia y Birmania.
Paul Helliwell es la personificación del respetable aspecto financiero de la CIA en el narcotráfico internacional. Mientras servía como oficial de inteligencia del Ejército en Oriente Medio durante la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado por William Donovan para dirigir las operaciones de Inteligencia Especial de la OSS en China. En ese puesto tan delicado, Helliwell colaboró con el jefe de inteligencia de Chiang Kai-shek, el general Tai Li, y a través de él con la Banda Verde del narcotráfico en Shanghai. Bajo su dirección, los oficiales de la OSS también emplearon el opio como arma de guerra política.
Tras ejercer como jefe de la Unidad de Servicios Estratégicos en el Lejano Oriente, Helliwell se incorporó a un bufete de abogados de Miami en 1947. Especialista en financiación privada, ayudó a fundar en Tailandia las empresas propiedad de la CIA, Civil Air Transport (posteriormente rebautizada como Air America) y Sea Supply, y en 1952 se convirtió en asesor general de Sea Supply y del Consulado de Tailandia en Miami. Persona influyente en el Partido Republicano de Florida, Helliwell, según se informa, ayudó a funcionarios tailandeses a invertir sus ganancias del narcotráfico en transacciones inmobiliarias en Florida a través del Banco Nacional de Miami y la Corporación de Desarrollo General de Lou Chesler, al tiempo que Meyer Lansky y el Kuomintang hacían lo mismo. Anslinger sabía todo esto».
D. Valentine continúa en su libro citado:
«En Panamá, la omnipresente Corporación Mundial de Comercio, la “red de espionaje con fines comerciales” formada por el ferviente republicano William Donovan y el jefe de espionaje británico William Stephenson, operaba de forma similar. En Honduras, Richard Greenlee, miembro del bufete de abogados de Donovan y exoficial de la OSS en Bangkok, fundó Vanguard Services en 1962 como fachada para una nueva serie de operaciones anticastristas relacionadas con el narcotráfico, financiadas por la CIA».
¿Se nota un patrón en todo esto?
Así, Helliwell proporcionaría asistencia encubierta al KMT durante la Segunda Guerra Mundial, lo que incluyó la creación de compañías navieras e incluso bancos para facilitar el tráfico de opiáceos. Helliwell se había convertido, con la aprobación de William «Wll Bill» Donovan (director de la OSS entre 1942 y 1945 y precursor de la CIA), James Angleton y Allen Dulles —miembros selectos de la OSS— junto con William Stephenson (alias «el Intrépido»), en el espía maestro de la Coordinación de Seguridad Británica. Helliwell se convirtió en «el hombre que controlaba el flujo de fondos encubiertos para operaciones secretas en toda Asia». [6] El dinero para esta operación provendría del oro nazi blanqueado y manipulado por Dulles y Stephenson a través de la Corporación de Comercio Mundial, una firma financiera fundada por Will Bill.
Paul L. Williams escribe en Operación Gladio: la alianza impía entre el Vaticano, la CIA y la mafia: [7]
«En Kunming, una ciudad en la provincia de Yunnan, en el sur de China, el general Chiang Kai-shek, líder del Kuomintang, vendía opio a adictos chinos con el fin de recaudar fondos para la guerra planeada por su ejército contra las fuerzas comunistas de Mao Zedong.
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Helliwell y varios colegas oficiales de inteligencia del Ejército —E. Howard Hunt, conocido por el caso Watergate; Lucien Conein , exmiembro de la Legión Extranjera Francesa con fuertes vínculos con la mafia corsa; Tommy «el Corcho» Corcoran, abogado de la Unidad de Servicios Estratégicos; y el teniente general Claire L. Chennault, asesor militar de Chiang Kai-shek y fundador y jefe del escuadrón de los Tigres Voladores— habían creado el Transporte Aéreo Civil (CAT) a partir de aeronaves sobrantes, del tipo C-47 Dakota y los C-46 Commando. La flota del CAT transportaba armas a una fuerza de contingencia del KMT en Birmania. Los aviones se cargaban con drogas para su viaje de regreso a China (que atravesaba una guerra civil en ese período). Los pilotos que pilotaban estas aeronaves eran un grupo heterogéneo de hombres… Algunos eran exnazis… Helliwell y sus compatriotas habían creado un modelo para el tráfico de drogas que daría lugar a la formación de Air America, la flota de aviones de la CIA que transportaba opiáceos y cocaína durante y después de la Guerra de Vietnam. Gracias a sus esfuerzos, la meseta Shan de Birmania pasaría de ser una zona relativamente pequeña de cultivo de adormidera a convertirse en la mayor región productora de opio del mundo».
Llegados a este punto, debería ser evidente que el «Triángulo Dorado» fue un producto del KMT, la OSS/CIA y, como veremos… el Vaticano.
El Triángulo Dorado ha sido una de las mayores zonas productoras de opio del mundo desde la década de 1950. La mayor parte de la heroína mundial provenía del Triángulo Dorado hasta principios del siglo XXI, cuando aumentó la producción de opio en Afganistán. Por países, Myanmar fue la segunda mayor fuente de opio del mundo (después de Afganistán) hasta 2022, produciendo aproximadamente el 25% del opio mundial, y formando parte del Triángulo Dorado. Si bien el cultivo de adormidera en Myanmar había disminuido interanualmente desde 2015, la superficie de cultivo aumentó un 33%, alcanzando un total de 40.100 hectáreas, junto con un aumento del 88% en el potencial de rendimiento, hasta alcanzar las 790 toneladas en 2022, según los últimos datos del Estudio sobre el Opio en Myanmar 2022 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
El papel de los jesuitas en Vietnam
Vietnam sería sometido a la conquista francesa en el siglo XVII a partir de la llegada de los sacerdotes jesuitas. Estos formaron la Sociedad de Misioneros Franceses, que incluía a sus patrocinadores comerciales, que no solo consistían en negocios del Imperio francés, sino también de la Compañía Británica de las Indias Orientales.
Cabe destacar que la gestión de asuntos comerciales al servicio del Vaticano y sus cinco congregaciones en Italia, Alemania, Francia, España, Inglaterra y América formaba parte de la función principal de la Orden Jesuita. Este privilegio fue sancionado por el Vaticano en el siglo XVI por el papa Gregorio XIII (1572-1585), quien otorgó a la Compañía Jesuita el derecho a realizar operaciones comerciales y bancarias, derecho que ha ejercido ampliamente hasta la actualidad.
El lector debe ser consciente de que debido a que el Vaticano ha sancionado esta función para realizar negocios en su nombre a la Orden Jesuita, la Orden Jesuita ha estado más allá de la persecución gubernamental de cualquier nación, está por encima de la ley nacional e incluso del derecho internacional; solo responde a la ley del Vaticano, que es esencialmente la ley del Papa.
La City de Londres es otro ejemplo de una «corporación» que opera al margen de la ley; en este caso, un antiguo centro financiero en pleno Londres que, de alguna manera, ha justificado su existencia al margen de la ley británica y no tiene que rendir cuentas al gobierno británico. A esta camarilla es, dicho sea de paso, a la que sirve el banco del narcotráfico, HSBC.
Durante los dos siglos siguientes a la conquista francesa de Vietnam, los sacerdotes jesuitas se involucraron en la política vietnamita, lo que finalmente proporcionó un pretexto para la intervención militar. En concreto, cuando un sacerdote francés fue arrestado por conspirar contra el emperador de Vietnam en 1845, la Armada francesa bombardeó la ciudad de Da Nang, matando a cientos de personas, a pesar de que el sacerdote había escapado ileso a Singapur.
Para 1859, los franceses de la Legión extranjera habían llegado en masa y habían establecido posiciones fortificadas cerca de las principales ciudades, que defendían contra nacionalistas mal armados que realizaban ataques relámpago desde bases en zonas rurales. Temiendo que los franceses, en su apogeo, masacraran las ciudades, el emperador abdicó de la posesión de tres provincias adyacentes a Saigón.
Poco después, los puertos vietnamitas se abrieron al comercio europeo, a los sacerdotes católicos se les permitió predicar allí donde almas budistas, taoístas o confucianas «acechaban en la oscuridad» y a Francia se le garantizó el control incondicional sobre toda Cochinchina.
Así es como la mafia corsa francesa se adentró en el negocio de la heroína en Vietnam. Y esto desembocaría en una lucha territorial entre franceses y estadounidenses por el control final de los canales clandestinos de la droga con la llegada de Edward Lansdale y su Misión Militar de Saigón en 1954.
La presencia jesuita (y por tanto, la del Vaticano) tenía mucho que ganar en este asunto y desempeñó un papel central en la formación de Vietnam del Sur (República de Vietnam) como baluarte contra la República Democrática de Vietnam de Ho Chi Minh, proclamada en 1945.
Ho Chi Minh había colaborado con los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial en la lucha contra los fascistas japoneses y contaba en principio con el apoyo de la OSS. Ho Chi Minh asumió que esta alianza con los estadounidenses continuaría una vez terminada la guerra y que Vietnam podría finalmente liberarse como pueblo de la subyugación colonial, que incluía por supuesto el colonialismo francés.
El 2 de septiembre de 1945, Ho Chi Minh, como presidente de la nueva nación, firmó la Declaración de Independencia de Vietnam, que hacía referencia directa a la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Por increíble que parezca hoy, la declaración vietnamita comenzaba con las famosas líneas: «Todos los hombres son creados iguales. Son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…». El documento continuaba afirmando: «Un pueblo que se ha opuesto valientemente a la dominación francesa durante más de ochenta años, un pueblo que ha luchado codo con codo con los Aliados contra los fascistas durante estos últimos años, ese pueblo debe ser libre e independiente». [8]
Esto también significaba claramente que las líneas de producción de heroína serían destruidas al liberar al pueblo de la subyugación colonial. Lógicamente, la pérdida de un negocio monopolístico de tal magnitud representaba una amenaza intolerable sobre todo para la hegemonía de Gladio, puesto que de ahí provenían gran parte de sus fondos.
Así, Vietnam del Sur tuvo que ser creado literalmente de la noche a la mañana y el hombre elegido para dirigir esta nación sin gobierno, sin sistema tributario, sin fuerza policial, ni nada esencial para el funcionamiento de una nación, sería un nombre completamente desconocido para el pueblo vietnamita: Ngo Dinh Diem.
Diem nació en una prominente familia católica, su padre era un mandarín de alto rango del emperador Thành Thái durante la época colonial francesa. Diem se había educado en escuelas francófonas y consideraba seguir los pasos de su hermano Ngo Dinh Thuc incorporándose al sacerdocio católico, pero finalmente optó por una carrera en la administración pública. Thuc se convirtió en arzobispo de Hué, Vietnam, y desempeñó un importante papel de apoyo durante el gobierno de Diem.
Según cuenta la historia (que es muy dudosa), Diem estaba ascendiendo rápidamente en su carrera de funcionario público cuando de repente tomó la decisión de denunciar al entonces emperador de Vietnam, Bao, como instrumento de Francia (lo cual sin duda fue). Diem se exilió de Vietnam a principios de la década de 1930 y vivió durante varios años en Japón y Estados Unidos hasta 1953, año en que continuó su exilio de Vietnam… en un monasterio benedictino en Bélgica.
Luego, aparentemente de la nada, el 18 de junio de 1954, el emperador Bai Dai elige a Diem para convertirse en primer ministro del gobierno vietnamita.
El coronel Fletcher Prouty escribe en su libro La CIA, Vietnam y el complot para asesinar a John F. Kennedy:
«Diem llegó a Saigón el 26 de junio de 1954, se reunió con Lansdale el 27 de junio y asumió formalmente el cargo el 7 de julio de 1954. Tras una campaña electoral cuidadosamente orquestada por la CIA y Lansdale, Diem se convirtió en presidente de Vietnam del Sur en octubre de 1954».
El presidente de un país que hacía muy poco tiempo era inexistente.
Fue Lansdale quien seguiría siendo el asesor estadounidense más cercano a Diem durante los primeros años de la guerra de Vietnam. Y Diem no tenía congreso, ni ejército, ni policía, ni sistema tributario: nada esencial para la existencia de una nación.
El coronel Fletcher Prouty escribe en su libro citado:
«[La SMM, Misión Militar de Saigón de Lansdale]… los miembros ahora enseñaban tácticas “paramilitares” —hoy llamadas “terrorismo”— e hicieron todo lo posible para promover el movimiento de cientos de miles de vietnamitas “católicos” desde el norte con promesas de seguridad, comida, tierra y libertad en el sur y con amenazas de que serían masacrados por los comunistas de Vietnam del Norte y China si se quedaban en el norte.
Este movimiento de católicos —o nativos a quienes la SMM denominaba católicos— desde las provincias del norte de Vietnam hacia el sur, al amparo de las disposiciones del Acuerdo de Ginebra, se convirtió en la actividad más importante de la Misión Militar de Saigón y una de las causas fundamentales de la guerra de Vietnam. La terrible carga que estos 1.100.000 extranjeros indigentes impusieron a los igualmente pobres residentes nativos del sur creó una presión abrumadora sobre el país y la administración de Diem.
Lo que los estadounidenses no comprenden es que los nativos del sudeste asiático no son un pueblo móvil. No abandonan sus aldeas ancestrales. Están profundamente involucrados en el culto a los antepasados y la vida aldeana; ambos son sagrados para ellos.
Nada les habría hecho más daño que asustarlos tanto que pensaron que tenían una razón para abandonar sus hogares y sus pueblos».
Prouty continúa:
«Estos nativos sin dinero, unos 660.000 o más, fueron conducidos a Haiphong por la Misión Militar de Saigón y embarcados en buques de transporte de la Armada estadounidense. Otros 300.000 viajaron en aviones de transporte aéreo civil de la CIA, y otros se marcharon a pie. Fueron transportados, como ganado, al extremo sur de Vietnam, donde, a pesar de las promesas de dinero y otros apoyos básicos, fueron introducidos entre la población local. Estos norteños eran tonkineses, más chinos que los cochinchinos del sur. Nunca se han mezclado en condiciones normales».
La evacuación de más de un millón de tonkineses había comenzado en las zonas del delta del Río Rojo en Tonkín (al norte de Vietnam), bajo la insistencia de los obispados católicos de That Dien y Bui Chu.
En el sur, todo el poder policial se había desvanecido con la salida de los franceses. La economía se había destrozado con la expulsión de los chinos en respuesta a un edicto de Diem. Y la nación carecía de un ejército propio para proteger a su «líder» o defender la república.
A este caos se sumaron el millón cien mil refugiados.
Como Diem era un católico acérrimo y su gobierno estaba patrocinado por la Iglesia católica, estos «católicos» del norte fueron favorecidos por encima de los residentes locales del sur de Vietnam, y muchos inmigrantes católicos rápidamente encontraron trabajo en puestos clave en el gobierno de Diem.
En poco tiempo, los «amigos», según los hermanos Diem y sus patrocinadores de la CIA en Saigón, eran los católicos del norte, y el «enemigo», los sureños nativos.
En enero de 1955, utilizando como cuadro a estos refugiados católicos reasentados (entrenados por la Compañía Freedom de Lansdale), Lansdale inició su programa de Acción Cívica. Lo describió como un «ciclo que incluía no solo adoctrinamiento político, fortalecimiento físico y aprendizaje del uso de herramientas en el campo de entrenamiento, sino también un período adicional de servicio en una aldea o pueblo… además de contribuir al establecimiento del autogobierno».
En otras palabras, estos refugiados católicos iban a ser los ejecutores civiles del sistema orwelliano del gobierno de Diem.
Lansdale usaría además títulos orwellianos para sus programas, como el programa «Brazos Extendidos para la Hermandad», «Operación Hermandad», «Campo de Reentrenamiento Ciudadano» (también conocido como «Aldeas Estratégicas»), el «Programa de Acción Cívica», «Brazos Populares de Hermandad» y las «Hermanas de la Resistencia de la Paloma Blanca».
Se observó que muchos de estos pueblos del sur de Vietnam recibían la visita de un estadounidense (a menudo de la CIA disfrazado de militar), un traductor vietnamita y un sacerdote católico…
Como vemos, los estadounidenses desarrollaron a su antojo en Vietnam del Sur un increíble experimento de ingeniería social, absolutamente inhumano, además de utilizar la región como trampolín y arrasarla para hacer frente al comunismo proveniente del norte. Mientras, se aseguraban de que la droga siguiera fluyendo en cantidades industriales.
La escena de Harlem
Harlem fue el primer objetivo en caer víctima del tráfico de heroína de Helliwell hacia Estados Unidos. Fue un objetivo fácilmente justificable, ya que muchos de los miembros del «club de caballeros» de Helliwell en los círculos de inteligencia, así como los mafiosos, no tenían reparos en que los guetos negros fueran inundados de heroína. Para ellos, estos guetos negros eran vistos de forma muy similar a como se veía a los asiáticos: infrahumanos, incivilizados y, en última instancia, prescindibles. Para estos hombres, vivir en los guetos negros era un pequeño precio a pagar por las grandes empresas del narcotráfico que podían financiar su misión-cruzada Gladio. Sin embargo, como ahora sabemos, la cosa no acabó ahí, y estos hombres se mienten a sí mismos si creen que lo han hecho por cualquier razón que se asemeje al bienestar del «mundo libre».
Helliwell era miembro del círculo íntimo de la OSS, junto con otros dignatarios estadounidenses ricos, entre ellos Henry Sturgis Morgan (hijo de JP Morgan Jr.), Nicholas Roosevelt, Paul Mellon (hijo de Andrew Mellon), David KE Bruce (yerno de Andrew Mellon) y miembros de las familias Vanderbilt, Carnegie, Du Pont y Ryan.
La escena del jazz en Harlem sería un importante impulsor del narcotráfico, pues podía ser fácilmente manipulable. Los artistas negros de la época no tenían la libertad de controlar su música, que era estrictamente inspeccionada por las discográficas del «hombre blanco».
El violinista George Morrison (apodado el «padrino del jazz en Denver») contó lo sumamente controlado que estaba el mundo de la música al hablar de su contrato con Columbia Records:
«Practicamos nuestros números hasta que los dominamos a la perfección. Pensamos que eso era lo que íbamos a grabar, pero al llegar a Nueva York descubrimos algo diferente. ¡Grabamos lo que decían, lo que querían que hiciéramos!» [9]
Esta presión hacia una imagen fabricada, fomentada por estas discográficas controladoras, aumentó cada vez más con el paso de las décadas, a medida que la escena musical negra se volvía cada vez más salvaje y grotescamente sexualizada. Esta imagen se consideraba socialmente aceptable para la música negra, y los blancos podían experimentar este ambiente desinhibido prácticamente como si estuvieran visitando un zoológico. Así era con el (curiosamente) llamado Cotton Club, conocido como el «Aristócrata de Harlem», que sería piedra angular en la «era del jazz» y donde la gente blanca acudía a entretenerse con artistas negros en Harlem. Esta imagen moldeada iba de la mano con el fomento de la cultura de las drogas en Harlem, que incluiría un consumo excesivo de heroína.
Nada de esto fue natural, ni fue una decisión de estos artistas negros. Todo había sido diseñado y controlado para un mismo resultado predefinido. Y como podemos ver ahora, Harlem sirvió de modelo para lo que daría forma a todas las escenas de música y drogas que le siguieron.
Helliwell comprendió que, si se pudieran traer a Harlem «barras pegajosas marrones» similares a las que usaba el KMT de Chiang y venderlas a precios irrisorios, el mercado quedaría acaparado y la demanda aumentaría exponencialmente. Así, se vendió heroína introduciéndola en la subcultura del jazz negro, lo que proporcionaría a la inteligencia estadounidense un flujo constante de ganancias para su cruzada Gladio.
Paul L. Williams escribe en Operación Gladio:
«Al finalizar la prohibición, Lucky Luciano importó heroína de los caudillos chinos [del KMT] en Shanghai y Tientsin, que luego había sido refinada en laboratorios controlados por la mafia corsa… Luciano estableció el comercio de heroína con traficantes de opio turcos y chinos [del KMT], reservando una cantidad considerable de la mercancía «buena» para las mujeres que trabajaban en sus burdeles. Para 1936, controlaba doscientos burdeles de Nueva York, que empleaban a mil doscientas prostitutas. Estos establecimientos le proporcionaban unos ingresos anuales estimados en 10 millones de dólares [y una gran cantidad de material para chantajes]».
El temible y archiconocido mafioso Lucky Luciano finalmente sería puesto tras las rejas después de que el fiscal de los EE. UU. Thomas E. Dewey hiciera una redada en sus burdeles el 2 de febrero de 1936. El 7 de junio, Luciano fue declarado culpable de sesenta y dos cargos de prostitución obligatoria (es decir, esclavitud sexual) y sentenciado a entre treinta y cincuenta años de prisión en el Centro Correccional Clinton en el norte del estado de Nueva York.
Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) consideró a Luciano indispensable para la causa aliada, con la excusa de la seguridad de los puertos y la prevención de huelgas de los estibadores de Manhattan. Luciano también se convertiría en la quinta columna de la mafia del sur de Italia, apoyando la causa aliada contra Mussolini. Esta sería la semilla que generaría las poderosas familias mafiosas del sur de Italia, asignadas por Estados Unidos para actuar como guardias pretorianos dentro de los ejércitos de retaguardia, quienes curiosamente se convertirían instantáneamente en camaradas de los exnazis y fascistas después de la guerra. Meyer Lansky, líder de la mafia judía y discípulo de Luciano, se convirtió en el enlace entre Luciano y la ONI.
Y así nació la Operación Underworld (Inframundo), que implicaba la cooperación del gobierno federal norteamericano con la mafia con la excusa de evitar sabotajes y atentados por parte de activos simpatizantes del eje Berlín-Roma-Tokyo.
Luciano sería liberado de prisión en 1946, después de que Dewey fuera presionado por la Oficina de Inteligencia Naval para indultarle debido a su «servicio» a la causa aliada durante la guerra, y el mafioso fue enviado a Italia para reiniciar y expandir su negocio de narcóticos al servicio de Gladio y sus ejércitos de apoyo.
No es casualidad que, tan solo tres años antes de la liberación de Luciano, la OSS hubiera elaborado planes (el 15 de abril de 1943) para la invasión aliada de Sicilia. «Los planificadores del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos habían elaborado un informe titulado Plan Militar Especial para la Guerra Psicológica en Sicilia, que recomendaba el “establecimiento de contacto y comunicación con los líderes de núcleos separatistas, trabajadores descontentos y grupos radicales clandestinos, como la mafia, y brindarles toda la ayuda posible”». [10] El informe fue aprobado por el Estado Mayor Conjunto en Washington y la orden de establecer la conexión con la mafia se envió a Donovan.
Paul L. Williams escribe en Operación Gladio:
«Earl Brennan, director de la OSS en Italia, contactó a monseñor Giovanni Montini, subsecretario de Estado del Vaticano que luego se convertiría en el papa Pablo VI, para que le ayudara a localizar a opositores al régimen fascista en Sicilia. Montini sugirió a Brennan que contactara a Calogero “Don Calo” Vizzini, el “capo di tutti capi” —jefe de jefes— de la familia mafiosa Vizzini /Agostino. Brennan le transmitió esta información a Donovan, quien sabía que nadie involucrado en la OSS o la ONI tenía vínculos más estrechos con el clan Vizzini que Lucky Luciano. Luciano había nacido a menos de veinticinco kilómetros de Villalba, donde sus parientes mafiosos aún trabajaban para Don Calo».
Luciano seguía en prisión durante este período, que transcurría durante la Segunda Guerra Mundial. Mediante un comunicado de Luciano, lanzado desde un paracaídas a la lujosa casa de campo de Don Calo (donde aparentemente fue encarcelado por Mussolini), se llegó a un acuerdo: dos días después, tanques estadounidenses entraron en Villalba. Don Calo y sus hombres subieron a estos tanques y pasaron los seis días siguientes guiando a los militares por el oeste de Sicilia y organizando el apoyo de la población local para el avance de las tropas estadounidenses.
Como agradecimiento por su ayuda en la Operación Husky (la invasión aliada de Sicilia), Don Calo fue nombrado alcalde de Villalba. Nada más asumir el cargo público, Don Calo asesinó al jefe de policía local, a quien consideraba «demasiado inquisitivo».
Paul L. Williams escribe:
«Otros mafiosos, ante la insistencia de la OSS, asumieron puestos de poder político. Giuseppe Genco Russo, el segundo al mando de Don Calo, se convirtió en alcalde de Mussomeli, mientras que otros miembros de la familia criminal Vizzini/Agostino se convirtieron en los principales funcionarios gubernamentales de otras ciudades y pueblos del oeste de Sicilia. Michel Pantaleone, que observó el resurgimiento de la mafia en su pueblo natal de Villalba, escribe: ”A principios de la Segunda Guerra Mundial, la mafia estaba restringida a unos pocos grupos aislados y dispersos y podría haber sido completamente eliminada si se hubieran abordado los problemas sociales de la isla… La ocupación aliada y la posterior restauración lenta de la democracia restablecieron a la mafia con todos sus poderes, la pusieron una vez más en camino de convertirse en una fuerza política y devolvieron a la Onorata Societa las armas que el fascismo le había arrebatado”. El regreso de los Hombres de Respeto se convirtió en una pesadilla para el ciudadano siciliano de a pie. Pasando del crimen rural al urbano, los jefes de la mafia, liderados por Don Calo, cambiaron el estilete por la Beretta y la metralleta. De 1944 a 1960, los jefes encargaron un promedio de tres asesinatos por semana. Apenas quedaba rastro de su legendario código de honor caballeresco al final del reinado de terror de Don Calo».
Y aparentemente tenemos que agradecerle esto a la recomendación del papa Pablo VI sobre la mafia siciliana…
Don Calo allanaría el camino para la reubicación de la empresa de Luciano en Sicilia. Y gracias a la Operación Underworld, la mafia de Luciano tomaría el control de los puertos del este de Estados Unidos, así como de todos los principales puertos italianos.
El regreso de la mafia al poder también significó el nombramiento de Vito Genovese, mano derecha de Luciano, como traductor jefe del cuartel general del Ejército estadounidense en Nápoles. El exvicegobernador de Nueva York, Charles Poletti, buen amigo de Luciano, también fue nombrado gobernador militar en Italia. Esto le permitió controlar todos los principales puertos italianos, que a su vez controlaban el mercado negro de productos estadounidenses y sicilianos.
Mientras tanto, en Estados Unidos, había quienes (probablemente sobornados) pedían que se le otorgara a Luciano la Medalla de Honor por su servicio a la causa aliada…
En octubre de 1946, a petición de agentes de inteligencia estadounidenses, Luciano viajó a Cuba, donde se reunió con Frank Costello, Vito Genovese, Albert Anastasia y Meyer Lansky para discutir el plan Helliwell. También asistieron Mike Miranda, Joseph Magliocco, Joe Adonis, Tommy Lucchese, Joe Profaci, Willie Moretti, los hermanos Fischetti (herederos de Al Capone) y Santo Trafficante Jr. (el hijo, que compartía nombre y profesión con su padre), todos miembros importantes de la mafia estadounidense. Se reunieron para discutir el suministro de heroína a los guetos negros. Al final de la reunión, todos estaban de acuerdo con el plan que les reportaría millones de dólares en ganancias.
Paul L. Williams relata en su libro mencionado:
«Durante el verano de 1947, Frank Wisner y [James] Angleton ultimaron los términos de la relación laboral entre la CIA y la mafia. Meyer Lansky y Helliwell trabajarían en conjunto para gestionar el aspecto financiero del negocio de narcóticos a través de General Development Corporation, una empresa fantasma en Miami. Angleton se encargaría de cualquier disputa legal entre la mafia y la CIA a través del abogado neoyorquino Mario Brod. Los doscientos kilos de heroína para la prueba provendrían de Schiaparelli, una de las compañías farmacéuticas más respetadas de Italia. La droga llegaría a Cuba, donde se procesaría en laboratorios controlados por el clan Trafficante. Posteriormente, se enviaría a Nueva York para su distribución en los clubes de jazz de Harlem.
Pronto, algunos de los principales músicos negros del país —como Billie Holiday, Theodore “Fats” Navarro o Charlie Parker— se convirtieron en adictos sin remedio, algunos de los cuales morirían por efecto directo de la heroína [Fats Navarro lo haría con tan solo 26 años, siendo ya un trompetista respetado]. Respecto a este desarrollo, Harry Anslinger, entonces director de la Oficina de Narcóticos, declaró: “Los artistas de jazz no son de importancia. No reciben la protección millonaria que Hollywood y Broadway pueden ofrecer a sus estrellas adictas, y hay muchas más de las que jamás se revelarán. Quizás esto se deba a que el jazz, antes considerado un género musical decadente, solo tiene una pequeña muestra de respetabilidad. El jazz creció junto a la delincuencia, por así decirlo. Los clubes de dudosa reputación fueron, durante mucho tiempo, los únicos lugares donde se podía escuchar”».
Sin embargo, contrariamente a cómo Anslinger quisiera que entendiéramos la situación, la escena de drogas de Harlem no fue un fenómeno «orgánico» sino más bien diseñado por personas como él para obtener ese resultado.
Williams continúa:
«El coronel Albert Carone, policía de la ciudad de Nueva York, sirvió a la nueva red de drogas como “recaudador de fondos para la CIA”, pagando a los agentes del orden para que “hicieran la vista gorda” cuando se distribuían drogas en Harlem y otras comunidades negras. Carone, un hombre hecho y derecho dentro de la familia criminal Genovese, también recaudó dinero para pagos de drogas y, más tarde, para que el Vaticano blanqueara dinero de familias de la mafia en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania. En reconocimiento a su servicio, el policía/recaudador de fondos se convirtió en Gran Caballero de la Soberana Orden Militar de Malta, que ha sido descrita como «el brazo militar de la Santa Sede». La protección del narcotráfico se reflejaría en el hecho de que los funcionarios estadounidenses no llevaron a cabo ninguna redada importante de drogas entre 1947 y 1967, a pesar del aumento de los adictos a la heroína de 20.000 a 150.000.
Por supuesto, el dinero para la masacre no podía pagarse directamente a Lucky y al clan Don Calo. Debía canalizarse a través de una entidad financiera que no estuviera sujeta al escrutinio de agentes del Tesoro estadounidense, inspectores bancarios italianos ni supervisores fiscales internacionales. Solo una institución poseía tal inmunidad, y estaba ubicada en el corazón de la Ciudad del Vaticano».
continua en la parte II……………………….
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Notas:
[1] Henrik Kruger, The great heroin coup, 1980.
[2] Charles Lucky Luciano, nacido en Sicilia (1897-1962), fue un importante jefe mafioso, considerado el padre del crimen organizado en Estados Unidos.
[3] Cabe señalar que, si bien los registros del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) y del Departamento de Estado indican que la Misión Militar de Saigón no comenzó hasta enero de 1954, la CIA realizó otras actividades en Vietnam, Camboya y Laos, como los equipos White Cloud, mucho antes de 1954, y algunos miembros de la Misión Militar Especial (SMM) habían participado en estas actividades anteriores desde 1945. Fuente: Coronel Fletcher Prouty, JFK: La CIA, Vietnam y el complot para asesinar a John F. Kennedy, 1992.
[4] La guerra de Vietnam se libró oficialmente entre 1955 y 1975, la presidencia de Nixon duró desde 1969 hasta 1974.
[5] Douglas Valentine, Strength of the wolf, 2018.
[6] Martin A. Lee, El despertar de la bestia: El resurgimiento del fascismo, desde los espías de Hitler hasta los grupos neonazis y extremistas de derecha actuales, 1997.
[7] Paul L. Wiliams, Operation Gladio: The Unholy Alliance between the Vatican, the CIA, and the Mafia, (2018).
[8] Como es sabido, ni Francia ni Estados Unidos estuvieron muy dispuestos a dejar el país en manos de sus legítimos dueños: los vietnamitas soportaron a los franceses hasta 1954, año en que los derrotaron militarmente (batalla de Diên Biên Phu) y forzaron las negociaciones para su definitiva salida de Vietnam. Con los norteamericanos la cosa sería bastante más complicada, y les costaría mucha más sangre a los vietnamitas echarlos de su tierra. Vietnam no logró su reunificación e independencia total hasta 1976.
[9] Gunther Schuller, Early Jazz, (1968).
[10] Tim Newark, Mafia Allies: The True Story of America’s Secret Alliance with the Mob in World War II, (2007).
