…………………..viene de la parte 2
La revolución de la Nueva Era de Alice Bailey: Lucifer rebautizado
Alice Bailey nació en una familia aristocrática inglesa en 1880, incluso sus padres eran amigos de la reina Victoria. Ellos murieron cuando Alice tenía 8 años, así que se criaría con sus abuelos en un ambiente distinguido.
Sin embargo, al parecer su infancia fue infeliz y, según su propio testimonio, la joven Bailey intentó suicidarse en no menos de tres ocasiones distintas ¡antes de los 12 años de edad!
Aunque el relato es apócrifo, Bailey cuenta la historia de una reunión secreta que tuvo lugar a la edad de 15 años con una extraña figura vestida con ropa europea y con turbante que se le apareció como de la nada y le explicó (según el testimonio de Alice):
«Me dijo que tenía un trabajo planeado que podía hacer en el mundo, pero que implicaría un cambio considerable en mi carácter; tendría que dejar de ser una niña tan desagradable y tratar de lograr cierto autocontrol. Mi futura utilidad para Él y para el mundo dependía de cómo me comportara y de los cambios que pudiera lograr. Dijo que, si lograba un verdadero autocontrol, podría confiar en mí y que viajaría por todo el mundo y visitaría muchos países, “haciendo la obra de tu Maestro constantemente”. Añadió que se pondría en contacto conmigo cada siete años».
Cuando ella comenzó a contar esta historia años después, la inferencia obvia fue que este hombre misterioso era el mismo Maestro Ascendido de nombre Koot Hoomi que supuestamente se comunicaría telepáticamente (junto con otro Maestro Ascendido llamado Djual Kool) a lo largo de su carrera como suma sacerdotisa teosófica.
Sea cual sea la verdad de la historia, esta experiencia aparentemente fue suficiente para que Bailey transformara su perspectiva y comenzara a abrazar la obra misionera, llevándola por todo el mundo, e incluso sirviendo como misionera anglicana en la India durante un tiempo. En algún momento durante este período, Bailey tuvo un despertar espiritual y comenzó a escuchar voces.
Queda por ver si estas voces eran los Maestros Ascendidos de Blavatsky o algo más esquizofrénico.
Lo que se sabe es que al llegar a los EE.UU. en 1907, Bailey se divorció de su primer marido y deambuló misteriosamente por el país durante varios años.
En 1917, Bailey se unió a la Logia Krotona de la Sociedad Teosófica Americana en Hollywood y casi de inmediato se convirtió en el centro de atención de la sección esotérica de élite y editora de la revista oficial de la sociedad. Para 1919, Bailey comenzó a publicar libros místicos con supuestos mensajes del Maestro Ascendido Djual Kool (cuyo primer encuentro tuvo lugar en ese período, y en el cual el «maestro» le instó a hacer públicos sus mensajes telepáticos), y poco a poco comenzó a desafiar la posición oficial de Annie Besant como líder de los teósofos. 1919 fue el mismo año en que conoció a su segundo esposo, Foster Bailey, Secretario Nacional de la Sociedad Teosófica.
Juntos, los Bailey comenzaron a ganarse el apoyo de una gran cantidad de seguidores para su visión anti-Besant de la Teosofía, acusándola de autoritarismo y de apartarse de las enseñanzas de Madame Blavatsky. Tras la expulsión de Besant por los Bailey en 1922, rápidamente fundaron su propia Logia Teosófica, llamada «El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo», que lideraría su nueva «Escuela Arcana».
Al escribir sobre el papel de la Escuela Arcana en el inicio de una nueva civilización bajo una nueva forma de conductismo denominada «dinámica de grupo», Bailey dijo:
«La presentación de la enseñanza adaptada a la nueva civilización que emerge rápidamente enfatiza el entrenamiento de los discípulos en la formación grupal, una técnica que caracterizará el servicio del discipulado en la Era de Acuario».
Así como Carl Jung y la discípula de Bailey, Olga Fröbe-Kapteyn, pretendían crear una nueva sociedad basada en mentes-colmena gestionadas por sumos sacerdotes cuando crearon las Conferencias de Eranos en Suiza en 1933 (de las cuales hablaremos enseguida), la intención detrás de la Escuela Arcana de Bailey y la Hermandad Universal más amplia implicaba rehacer la sociedad humana en torno a la disolución del individualismo, a favor de una mente-colmena que lo abarcara todo y que estaría influenciada por una clase élite de sumos sacerdotes.
En el marco de las Conferencias de Eranos, iniciadas en 1933 y que posteriormente dieron forma al Instituto Esalen, al Instituto de Investigación de Stanford y a la revolución contracultural más amplia de los años 1960, la forma de esta disolución del yo giró en torno a conceptos derivados de los escritos de Jung sobre los arquetipos y la unificación de los «opuestos morales».
Y fue la alumna de Bailey, Fröbe-Kapteyn, quien fue iniciada en la Escuela Arcana y fue guiada por Bailey y Jung para lanzar las Conferencias de Eranos en 1933.
Las Conferencias de Eranos
La primera conferencia de Eranos tuvo lugar durante varias semanas en Monte Verita, Suiza, (sí, justo en la zona donde radicaba la colonia anarcoespiritualista de bohemios frikis, experimento social por el cual pasaron por supuesto la mayoría de nuestros protagonistas citados, ver artículo Transhumanismo segunda parte).
Esta primera reunión fue iniciativa de Olga Fröbe-Kapteyn, una mujer conocida oficialmente como teósofa, espiritualista y erudita, siguiendo las instrucciones de su mayor influencia, Carl Jung. El nombre de Eranos (traducido del griego: banquete o celebración grupal compartida) lo sugirió otro «erudito», el pastor protestante, teólogo y estudioso de las religiones Rudolf Otto, un personaje que abordó la religión tradicional desde una perspectiva muy particular y global.
Como era de esperar, este círculo o reunión llamado Eranos se presentó como «un inocente grupo de discusión intelectual dedicado a los estudios humanísticos y religiosos, así como a las ciencias naturales; un evento que sirviera como punto de contacto para pensadores de diferentes campos del conocimiento que iban desde la psicología profunda y la religión comparada hasta la historia, la crítica literaria y el folclore, proporcionando un entorno agradable dentro del cual discutir cualquier asunto espiritual».
Pero la intención de Eranos era formar el núcleo de una nueva religión mundial basada en una extraña unificación de las tradiciones de culto mistérico más desquiciadas de Oriente y Occidente, con un atuendo posmoderno. También estaba imbricada con las nociones de los mitos del Grial que habían animado a los templarios gnósticos y al movimiento de la Mesa Redonda de Cecil Rhodes, como lo ejemplifica la carta de Fröbe-Kapteyn a Carl Jung del 11 de marzo de 1960:
«Una vez hablaste de la Mesa Redonda de Eranos, mientras venías por el camino a mi casa, y mencionaste un Grial, suspendido entre el cielo y la tierra. La mesa del festival parecía una imagen que podría verse en algún manuscrito antiguo. Eso fue justo al principio de Eranos, y no he olvidado tus palabras».
Así, la misma Olga describía así su intención original para las conferencias Eranos:
«Las jornadas Eranos se han propuesto como meta mediar entre Oriente y Occidente. La tarea de esa mediación, y la necesidad de crear un lugar para promover ese entendimiento en los dominios espirituales, se hizo cada vez más clara… La confrontación fecunda entre Oriente y Occidente es en principio una cuestión psicológica. Los definidos planteamientos del hombre occidental en sentido religioso y psicológico pueden hallar sin duda una fecundación oportuna y complementaria por parte de la sabiduría de Oriente. No se trata de una imitación de los métodos y doctrinas orientales, ni de menospreciar o excluir la sabiduría occidental referente a todo ello, sino de que la sabiduría, el simbolismo y los métodos orientales pueden ayudarnos a redescubrir nuestros propios valores espirituales».
Es decir, otro esfuerzo teosófico de integración del tipo del Parlamento de Religiones, pero más evolucionado y centrado.
El historiador junguiano Dirk Dunbar escribe sobre las conferencias de Eranos:
«Muchos de los colaboradores de la época, como Carl Jung, Erich Neumann, Daisetz Suzuki, Mircea Eliade y Joseph Campbell, convergieron en las reuniones de Eranos, que comenzaron en 1933 en, oportunamente, Ascona, Suiza. Buscando maneras de evitar la fragmentación y la premonitoria disociación de la mente posmoderna en desarrollo, los colegas emprendieron, como testificó Campbell, la “tarea común de comprender el período actual de catástrofe cultural… y de preludio”».
Olga Fröbe-Kapteyn era cercana al movimiento Ramakrishna (que había dado forma a las enseñanzas de Swami Vivekananda) y disfrutaba también de una estrecha amistad personal con Annie Besant y Jiddu Krishnamurti, antes de que este último abandonara su muy publicitada posición de «Maestro Mundial» en 1929.
En 1930, Olga y Alice Bailey crearon conjuntamente un «centro espiritual no confesional abierto a todos los estudiosos del esoterismo de cualquier origen geográfico y fe religiosa» al que llamaron Centro Internacional de Investigación Espiritual, que funcionó entre 1930 y 1933 cerca de Monte Veritá. Realmente se cocinó algo sumamente importante alrededor del núcleo de Monte Veritá, aparte de las consabidas terapias ecológicas alternativas, los paseos en pelotas por el bosque o las intensas meditaciones imbuidas por narcóticos varios.
Junto con la ceremonia OTO de Crowley-Reuss de 1917, la Escuela Arcana de Bailey (1923) se convertiría en la base para la formación de Eranos en 1933.
A pesar de que las fuerzas aliadas tuvieron la «amabilidad» de destruir sus registros de la OSS después de la Segunda Guerra Mundial (a petición de Carl Jung, agente de la OSS y asesor del psicópata de alto rango Allan Dulles), aún se conserva mucha información sobre las inclinaciones pronazis de Fröbe-Kapteyn, incluyendo una entrada en su diario, posterior a una reunión de Eranos, donde Heinrich Zimmer (1890-1943) leyó su perfil de Tarot en una conferencia de Eranos. La amable señora Olga escribe al respecto:
«La esvástica dorada es un símbolo solar, es decir, un símbolo de energía y poder solar. La esvástica negra, o la esvástica izquierda [levógira], como se usa en Alemania, es un símbolo de poder oscuro, es decir, de destrucción. ¡Con ambos símbolos me identifiqué! ¡Aquí reside la raíz, la raíz más profunda de mi identificación con Alemania! Ambos símbolos negros, de poder supremo pero destructivo, significan posesión del Diablo. Así como Alemania está poseída por él, el aspecto oscuro del Ser. O por Kali, la Destructora».
A pesar de que Olga estaba mareada ya de ser diagnosticada como un conducto para «el aspecto oscuro del yo» y la fuerza destructiva de Kali, Carl Jung le apretó las tuercas bastante, ya que había llevado a cabo anteriormente una ceremonia de invocación que le hizo creer que nada menos que la entidad demoníaca de Jung, el gran Abraxas, había tomado el control de su alma.
En Eranos: una historia intelectual alternativa del siglo XX, Hans Thomas Hakl escribe:
«Un día, cuando ambos fueron invitados a casa de unos amigos en Ascona, Jung había bebido bastante más de lo habitual y la indujo a beber también bastante. Entonces Jung llevó a cabo un ritual. Se sacó el anillo, con la palabra Abraxa grabada, lo colocó en una copa llena de vino, pronunció unas fórmulas misteriosas y luego se lo puso a ella. Al día siguiente, Fröbe le dijo que él, como psicólogo, había cometido un grave error con ese gesto, y ella le dijo además: «¡Me has atado a ti!». Sin embargo, se dice que Jung respondió: «No fui yo quien lo hizo, sino el Ser»». [4]
Ciertamente, el propio Carl Jung era menos un psicólogo y más un ocultista obsesionado con desmantelar la cultura judeocristiana, al tiempo que revivía las antiguas religiones mistéricas.
Su compromiso con un renacimiento pagano de cultos mistéricos precristianos «auténticos» lo llevó a los más altos niveles de influencia dentro de la Alemania nazi.
Así como Jung sostuvo que el pueblo alemán individual estaba poseído por la energía del «espíritu del Volk» del inconsciente colectivo, y así como Hitler estaba poseído por la fuerza demoníaca de Wotan/Odín y la energía colectiva del zeitgeist, al final nadie era responsable de sus pecados en este nuevo paradigma acuariano/junguiano.
Siguiendo el modelo de la revista Lucifer Magazine de Blavatsky de 1888, los Bailey crearon Lucifer Trust en 1922 y Lucifer Publishing en 1923, grupos en principio dedicados a coordinar la publicación de sus escritos. Posteriormente Alice Bailey cambiaría el nombre de Lucifer Trust a Lucis Trust, firma que se encargaría de editar y diseminar textos que serían la base del movimiento-potaje de la Nueva Era (la New Age, que tiene a la señora Bailey como una de sus más célebres madrinas). El cambio de nombre fue un asunto cosmético que resultaba más favorecedor y llamativo para las aspiraciones del grupo creado por Bailey.
Efectivamente, el grupo Lucis Trust continuó su andadura con paso firme, llegando a tener una posición estratégica en el seno de la misma ONU, que mantiene hoy en día.
Según declara la propia agencia Lucis Trust:
«Lucis Trust cuenta con estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y Buena Voluntad Mundial está reconocida por el Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas como organización no gubernamental (ONG). Como tal, Lucis Trust y Buena Voluntad Mundial forman parte de una comunidad de cientos de ONG que desempeñan un papel activo en las Naciones Unidas, en particular difundiendo información sobre la ONU y fomentando el apoyo a sus programas. Desde su creación, Lucis Trust y Buena Voluntad Mundial han brindado su apoyo mediante meditaciones, materiales educativos y seminarios, destacando la importancia de los objetivos y actividades de la ONU, ya que representan la voz de los pueblos y las naciones del mundo».
El grupo Buena Voluntad Mundial (World Goodwill) es una rama de Lucis Trust creada para trabajar dentro de la ONU, y declara que sus objetivos, esencialmente educativos, son:
– Ayudar a movilizar la energía de la buena voluntad.
– Cooperar en la obra de preparación para la reaparición de Cristo.
– Educar a la opinión pública sobre las causas de los principales problemas mundiales y ayudar a crear la forma de pensar para solucionarlos.
Las metas de Lucis Trust, a día de hoy, son plenamente globalistas y están perfectamente integradas con los objetivos del Big Reset o la Agenda 2030, incluyendo por supuesto la preocupación por el cambio climático y la creación de un nuevo orden/gobierno mundial. Es particularmente conmovedor descubrir algunos de los personajes que han mostrado su simpatía por el grupo Lucis Trust, pues tenemos entre otros a: Robert McNamara, exasesor de política exterior y secretario de Defensa de EE.UU.; Paul Volcker, expresidente de la Reserva Federal que trabajó estrechamente con Obama, e incluso el ya archiconocido psicópata Henry Kissinger. Y como no podía ser menos, descubrimos que el Lucis Trust está dirigido por una junta internacional de fideicomisarios entre cuyos miembros se encuentra John Rockefeller, información que yace convenientemente oculta bajo un velo de ONG altruista que vive de donaciones varias.
Lo que sí es de dominio público es que el estatus de órgano consultivo en la ONU le fue otorgado tempranamente (1970) a Lucis Trust gracias a la intervención del veterano funcionario Robert Muller, el cual lideraba esta iniciativa y ponía en marcha la Resolución 1296 para integrar de ese modo a ciertas ONG´s en el aparato de la ONU bajo dicho estatus. Robert Muller, conocido por sus felices ideas de gobierno mundial, paz mundial y mucha espiritualidad de fondo, era un devoto declarado de Alice Bailey y de la New Age como integradora de religiones.
En 1995, Muller pronunciaba un discurso en la Universidad de Denver que nos da una idea del tipo de educación que él (y la UNESCO) querían para los niños de todo el mundo:
«Había escrito un ensayo que difundió la UNESCO y que me valió el título de «Padre de la Educación Global». Recibí una educación deficiente en Francia. He llegado a la conclusión de que la única educación correcta que he recibido en mi vida fue la de las Naciones Unidas. Deberíamos sustituir la palabra «política» por «planetética». Necesitamos gestión planetaria, cuidadores planetarios. Necesitamos ciencias globales. Necesitamos una ciencia de la psicología global, una sociología global, una antropología global. Luego presenté mi propuesta para un currículo básico mundial».
El plan de estudios de Muller ofrece un objetivo principal que implica:
«Ayudar al niño a convertirse en un individuo integrado que pueda afrontar su experiencia personal y verse a sí mismo como parte de un todo mayor. En otras palabras, promover el desarrollo de la idea de grupo, para que el bien común, la comprensión, las interrelaciones y la buena voluntad grupales reemplacen todos los objetivos limitados y egocéntricos, y conduzcan a la conciencia de grupo».
Alice Bailey continuó promoviendo activamente su visión teosófica del mundo hasta su muerte en 1949. Para entonces, había escrito una amplia bibliografía, basada según ella misma explicó en las comunicaciones telepáticas con sus maestros personales, los seres elevados de grado superior que hemos mencionado y que fueron quienes le dictaron los escritos.
Básicamente, toda su literatura y pensamiento se basaba en un reciclaje de ideas de predecesores teósofos como Leadbeater o Besant, prácticamente otra distorsión forzada de la ya infumable cosmogonía básica preconizada por la Teosofía.
Pero, aun así, su trabajo sirvió para influenciar de forma ostensible, como hemos visto, al naciente (y ahora ya bien desarrollado) movimiento New Age, que ha servido en el proceso de destrucción sistemática de los valores en busca de un recambio conformado por un refrito sincrético de religiosidad y materialismo.

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