ALLAN KARDEC

ALLAN KARDECAllan Kardec, fue el seudónimo utilizado por Hippolyte Léon Denizard Rivail (Lyon, 3 de octubre de 1804 – París, 31 de marzo de 1869), de profesión docente y pedagogo y ampliamente conocido en el ámbito de las ciencias ocultas por ser el sistematizador de la doctrina llamada Espiritismo (estudio del contacto entre seres inmateriales o espíritus y seres encarnados en un cuerpo material).


Fue organizador escrupuloso de un material tanto teórico como experimental (en gran parte basado en sus propias experiencias) que fundamentó la corriente espiritista del siglo XIX y sentó una base cuasi-científica alrededor de ese movimiento; en modo alguno se trató de un escritor imaginativo y tampoco de estilo místico, a pesar de que sus estudios trataban del mundo espiritual.
Rivail cursó sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdon (Suiza), como discípulo y colaborador en la escuela que allí regentaba el influyente pedagogo suizo Pestalozzi. Se destacó enseguida como lingüista y hablaba correctamente el alemán, el inglés, el español y algo de holandés, aparte de su lengua materna.

 

Pestalozzi y su sistema de educación influyeron, sin ninguna duda, en el joven lionés. Creador de un sistema en el que tienden a desarrollarse progresivamente las facultades intelectivas del ser humano, Pestalozzi  instrumentó una revolucionaria renovación pedagógica de gran difusión e importancia.

 

Una vez terminados sus estudios hacia 1822, se trasladó a París, donde se dedicó a la enseñanza, primero en el Instituto Rivail, una institución fundada en 1826 por él mismo sobre el modelo del Centro de Pestalozzi. Este instituto funcionó hasta que en 1834 problemas económicos obligaron a su liquidación y cierre, y Rivail tuvo que desenvolverse en diferentes ocupaciones tales como contable para sostenerse económicamente, además de ocuparse en la traducción de obras inglesas y alemanas. Pese a todo, entre 1835 y 1840, organizó e impartió cursos gratuitos de química, física, astronomía, fisiología y anatomía comparada. Asimismo, entre 1843 y 1848 dio cursos públicos, bisemanales, de matemáticas y astronomía.

 

Entre 1823 y 1847, Denizard Rivail escribe algo más de una veintena de obras pedagógicas de temas diversos como aritmética o gramática. Asimismo le son concedidos una docena de diplomas, entre los cuales están: Diploma de miembro residente de la Sociedad Gramatical (1829); Diploma del Instituto de Lenguas; Diploma de la Sociedad de Ciencias Naturales de Francia (1835); Diploma de miembro titular de la sociedad francesa de Estadística Universal; Diploma de miembro titular del Instituto Histórico; Diploma de miembro de la Sociedad de Arras (1831)…
En 1832 contrajo matrimonio con la institutriz Amelia Boudet, la cual secundó en todo momento a su esposo, tanto en la actividad pedagógica como  posteriormente, en la fundación de la Doctrina Espiritista. La pareja no dejaría descendencia.
Fue en 1854 cuando oyó hablar por primera vez del fenómeno de las “mesas parlantes”, que por aquellos años estaba de moda y se extendía por Europa aunque de momento más bien por diversión, y al que solo empezó a conceder crédito tras haber sido testigo, en mayo de 1855, de inexplicables fenómenos relacionados con mesas ambulatorias y giratorias o “danzantes”, así como con la llamada “escritura automática”.

 

No obstante, las primeras impresiones de Rivail hacia los fenómenos citados fueron bastante escépticas, tal y como se trasluce en la declaración que hizo a un amigo suyo a propósito del asunto:
“Creeré lo que me decís cuando lo vea y cuando me hayáis probado que una mesa posee un cerebro para pensar y nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento.”

 

Según el, siempre analizó el espiritismo desde un punto de vista científico. Persuadido de la existencia de una región espiritual habitada por almas inmortales desencarnadas (espíritus de personas fallecidas) con las que era posible comunicarse, Rivail se decidió a examinar una voluminosa colección de escritos psicográficos recopilados a partir de sesiones mediúmnicas que le proporcionaron amigos espiritistas interesados en el tema y convencidos de su buen juicio, y empezó a asistir con regularidad a sesiones de ese tipo, preparado siempre con una serie de preguntas que le eran respondidas muchas veces con impresionante convicción y precisión, a través de los sujetos a los que el Espiritismo denomina “médiums”, porque actúan como intermediarios en las comunicaciones con esas supuestas almas desencarnadas.

 

Rivail hizo sus investigaciones del fenómeno mediúmnico estudiando sus leyes. Aplicó a la nueva pseudociencia el método de la experimentación; nunca formuló teorías preconcebidas. Observaba atentamente, comparaba, deducía las consecuencias y buscaba siempre la razón y la lógica de los hechos. Interrogó a los Espíritus sobre diversas cuestiones y problemas relacionados con el mundo invisible, y anotó y ordenó los datos que obtuvo. Por eso es llamado el “codificador de la Doctrina Espírita”.
“Hasta entonces, las sesiones que se celebraban en casa de Mr. Baudin no habían tenido ningún objeto determinado. Yo propuse se procurara la solución de los problemas que me interesaban desde el punto de vista de la filosofía, la psicología y la naturaleza del mundo invisible, y llevé a cada sesión una serie de cuestiones preparadas y metódicamente ordenadas, que recibieron contestación precisa, profunda y lógica”. (Comentario de Rivail acerca de sus experiencias con uno de sus principales anfitriones en sesiones mediúmnicas).

 

En poco tiempo, Rivail dispuso de suficiente material como para elaborar una obra compacta, la cual fue “El Libro de los Espíritus”. Como él mismo relataba:
“Mi trabajo estaba en gran parte terminado y había adquirido las dimensiones de un libro, pero quise someterlo a la aprobación de otros espíritus valiéndome de diferentes médiums. A este efecto pensé convertirlo en objeto de estudio en las sesiones de Mr. Roustan. No me contenté con esta revisión (…) Las circunstancias hicieron que me relacionase con otros médiums, y cada vez que la ocasión se me ofrecía, aprovechaba para proponer algunas de las cuestiones que me parecían más espinosas. De este modo más de diez médiums me prestaron su concurso para este trabajo. Después de la comparación y fusión de todas estas respuestas, coordinadas, clasificadas y muchas veces sometidas a examen en el silencio de la meditación, fue cuando me decidí a formar la primera edición de “El Libro de los Espíritus”, que vio la luz el 18 de abril de 1857”.
Esta primera edición contenía 501 cuestiones y fue hecha por su cuenta y riesgo, pues no encontró a nadie que quisiera editarla. Se agotó en pocos días, y se llegaría a la decimosexta en vida del autor.
Su “espíritu protector” (con el cual Rivail supuestamente contactó en una sesión) le había informado de que en una vida anterior, en el tiempo de los druidas, ambos se habían conocido en la Galia y él se llamaba por entonces “Allan Kardec”; Rivail decidió utilizar este seudónimo para diferenciar sus obras espiritistas del resto de las que había publicado.

 

El éxito de El Libro de los Espíritus propició dos acontecimientos claves, ambos ocurridos en 1858: la fundación de la Revue Spirite y la constitución de la Sociedad de Estudios Espiritistas de París.
Esta “Revista Espiritista”, de periodicidad trimestral, fue un poderoso auxiliar para el complemento y el desarrollo de sus obras doctrinarias. Llegó, en menos de un año, a los más distantes lugares. Y tanto aumentaron los suscriptores que, a petición de los mismos, tuvo que reimprimir por dos veces los números correspondientes a 1858, 1859 y 1860.
La segunda gran tarea fue la constitución, el 1 de abril, de la Société Parisienne des Études Spirites. Veamos, en boca del mismo Kardec, cómo se gestó la formación de esta Sociedad:
“Hacía 6 meses que se reunían todos los martes en mi casa algunos adeptos de la idea. El principal médium de que disponíamos era Mlle. E. Dufaux. Aunque el local no permitía mayor concurrencia que 15 ó 20 personas, veces hubo que llegamos hasta 30. Estas reuniones ofrecían un gran interés por su carácter serio y la suma trascendencia de los problemas que se elucidaban. Acudían a ellas frecuentemente príncipes extranjeros y otros personajes de distinción. El local, además de poco cómodo por su disposición, evidentemente era muy exiguo. Algunos propusieron imponernos una cuota para alquilar otro más adecuado”. (“Obras Póstumas: Fundación de la Sociedad Espiritista de París”).

 

Así se formó aquella Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas. Allan Kardec fue nombrado presidente de la misma, cargo que ocupó hasta su muerte, aunque en 1859 quiso renunciar a ello, lo que no fue aceptado por los miembros de la Sociedad.
En el año de 1858, aparece el segundo libro espiritista de Kardec: “Instrucción práctica sobre las manifestaciones espiritas”. Esta obra, notablemente ampliada, pasará a ser posteriormente “El Libro de los Médiums”.

 

Siguiendo con la bibliografía de Allan Kardec, en 1859, aparece “¿Qué es el Espiritismo?”: “Introducción al conocimiento del Mundo Invisible por las manifestaciones de los espíritus. Contiene el resumen de los principios de la doctrina espiritista y las respuestas a las principales objeciones”.
En 1860, sale a la luz la segunda edición de “El Libro de los Espíritus”, con las 1.018 cuestiones que conformaron esta edición definitiva. En 1861, publica la citada obra “El Libro de los Médiums” o Guía de los médiums y evocadores, conteniendo: “la enseñanza especial de los espíritus sobre la teoría de todos los tipos de manifestaciones; los medios de comunicarse con el Mundo Invisible; el desarrollo de la mediumnidad; las dificultades y obstáculos que es posible encontrar en la práctica del Espiritismo”. En 1864, presenta la obra “Imitación del Evangelio según el Espiritismo”. La segunda edición de este libro en 1865, recibió el título definitivo de: “El Evangelio según el Espiritismo”. “Explicación de las máximas morales de Cristo, su concordancia con el Espiritismo y su aplicación a las diversas posiciones sociales”.
En este mismo año de 1865, publica también “El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo”. “Examen comparado de las doctrinas sobre el tránsito de la vida corporal a la vida espiritual, las penas y las recompensas futuras, los ángeles y los demonios, las penas eternas, etc.”
“La Génesis, los milagros y las profecías según el Espiritismo”, es la última obra publicada por Kardec en vida, en 1868. Es probablemente su libro más científico. Y ya en 1890, aparecerían sus “Obras Póstumas”, compendio de breves pero interesantes estudios hallados en las carpetas personales de Allan Kardec y otros trabajos que fueron publicados en la Revista Espírita.
En 1869 muere Allan Kardec a causa de una parada cardiovascular. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Montmartre de París, aunque el 29 de Marzo del año siguiente fue trasladado al cementerio de Père-Lachaise  donde reposan sus restos hasta el día de hoy. Allí, el 31 de ese mismo mes fue colocado un Dolmen como monumento a Allan Kardec y en su parte superior está escrito:”Nacer, morir, renacer y progresar sin cesar, tal es la ley”.

 

 “Allan Kardec es de mediana estatura, robusto, de cabeza amplia, redonda, firme, con facciones muy marcadas y ojos color gris claro; más que francés parece alemán. Es enérgico y tenaz, pero de temperamento tranquilo, precavido y realista hasta la frialdad; incrédulo por naturaleza y por educación, razonador lógico y preciso, y eminentemente práctico en ideas y acciones (…). Grave, remiso en el hablar, sin amaneramientos, pero con cierta tranquila dignidad resultado de la seriedad y de la independencia de criterio, que son los rasgos distintivos de su carácter”. (Descripción de Anna Blackwell, en su prefacio a la traducción al inglés de “The Spirits’ Book”).

 

Allan Kardec intentó conciliar las teorías espiritistas con la religión católica, cosa que no pudo llevar a efecto ya que algunos de sus postulados (como la reencarnación) son rechazados por el catolicismo, que en general considera al Espiritismo incompatible con la doctrina cristiana. Tuvo algún desencuentro más o menos grave con la Iglesia Católica; por ejemplo, tras la publicación de “El libro de los médiums”, sufrió críticas y una simbólica quema de libros espiritistas por parte del entonces obispo de Barcelona (España).
La influencia de Kardec y su obra es indiscutible y se aprecia notablemente hasta nuestros días, siendo una referencia para todo estudioso de ocultismo en general y fundamental para el movimiento Espiritista, extendido actualmente por muchos países.

 

 

 

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