¿QUÉ LE PASA A LA CLASE POLÍTICA OCCIDENTAL?

 

En estos tiempos azarosos en que vivimos, si observamos el panorama político-social general llama la atención un hecho bastante alarmante, que ya se percibe como una especie de línea de comportamiento estandarizada y al parecer asumida por la mayoría de los políticos y su entorno. Se trata de la inquietante percepción de la inutilidad, incluso maldad y desastrosa ignorancia de la clase política que gobierna y supuestamente nos representa, como pueblo «libre y soberano», en nuestro «jardín florido» que es el mundo occidental.

Escoja usted a cualquier político o gobernante en funciones. Escuche su discurso y analice objetivamente su trabajo y sus logros (basta con lo evidente, lo que trasciende al público, con esto ya es suficiente): descubrirá una constante que se hace bastante clara cuando se adquiere la oportuna visión de conjunto. Esa constante implica una actitud que va desde los personajes ineptos, aparentemente inocuos y prescindibles (aunque extrañamente ofensivos y corrosivos en su actitud), hasta los malvados y amorales más extremos, aquellos que impresionan por su bajeza; seres abyectos de carácter inequívocamente maléfico y auténtica peste para la humanidad.

Aunque esto es un hecho constatable en prácticamente todo el mundo occidental, donde este grupo de personas se ha enquistado profundamente en el engranaje social y han pervertido la sociedad de forma bastante grave, en nuestro país, España, podemos apreciar más de cerca y con mayor detalle esos efectos perniciosos de estas autoproclamadas «élites de salvadores», supuestamente dedicados en cuerpo y alma a la consecución del bien para sus semejantes. Dado el miserable espectáculo político y social que venimos padeciendo en los últimos tiempos, uno se pregunta cómo es posible que la supuesta persecución de un ideal tan digno haya podido dar lugar a semejante panorama de corrupción, que por desgracia tiene como consecuencia inevitable la degeneración de todo el entramado social del pueblo, tergiversando y distorsionando los ideales de ley y justicia, y provocando que vivamos cada vez más inmersos en una especie de locura colectiva que nos aturde, nos oprime y nos degrada, a veces hasta sin darnos cuenta.

Obviamente, la primera pregunta que nos viene a la mente al ver las actitudes esperpénticas de esta clase política que nos ha invadido, es qué tipo de mentalidad tienen que tener estas personas, al menos las aparentemente más inofensivas, para adoptar públicamente y sin ningún desparpajo comportamientos tan indignos; por qué utilizan como recurso fundamental la mentira y la arrogancia, con la más descarada impunidad, hasta tal punto que actualmente la idea generalizada y asumida es que un político no puede decir la verdad, pues esto acarrearía «consecuencias fatales e imprevisibles», dado el nivel de engaño y corrupción inherente a los estamentos de poder y los medios de comunicación que lo sustentan y respaldan.

Sin embargo, no se puede reducir la situación actual de la política y la sociedad occidental a la maldad o egoísmo de unos pocos y sus manipulaciones; para sostener el mundo distópico que esta élite globalista planea construir, es imprescindible que el núcleo de la masa social colabore apoyando las nuevas consignas y paradigmas, o al menos echándose a un lado para no estorbar su desarrollo (por las buenas o por las malas, como en las pandemias o las guerras). El proceso de adoctrinamiento de la masa social es lógicamente muy complejo y requiere procedimientos de ingeniería social y psicología que han venido siendo implantados subrepticiamente a nivel global desde hace décadas, siendo cada vez más refinados y efectivos, y empiezan a dar sus frutos a medio o largo plazo como estamos comprobando ya en nuestra vida cotidiana.

En otros artículos ya hemos tratado acerca de los objetivos de las élites, la transformación (o destrucción) moral y religiosa de la sociedad y los medios que se utilizan para llevar a cabo el proceso con eficacia, así como de las manipulaciones psicológicas aplicadas a otros aspectos como la cultura o el arte en general. En esta ocasión, vamos a presentar un lúcido artículo extraído del sitio web del doctor Gaius Baltar https://gaiusbaltar.substack.com/ (en inglés), donde se exponen algunas claves muy interesantes que nos pueden ayudar a entender ciertos aspectos escabrosos de la mentalidad de las élites políticas a las cuales nos hemos referido, así como la de sus «escuderos» y seguidores incondicionales.

 

 

¿QUÉ LE PASA A LA CLASE POLÍTICA OCCIDENTAL?

 

Hay varias razones por las que el mundo no occidental está rompiendo cada vez más sus vínculos con Occidente. Una de ellas puede describirse como el «colapso de la diplomacia» en Occidente, que se refiere más exactamente al abandono casi total del arte de la diplomacia por parte de los líderes y diplomáticos occidentales. Por cierto, esto no empezó con la guerra en Ucrania, sino aproximadamente un año antes. Algo sucedió justo después de la elección de Joe Biden en EEUU que parece haber desactivado el «gen diplomático occidental», por así decirlo, y en su lugar ha activado el «gen de la amenaza». No es que antes hubiera mucha diplomacia, pero las cosas siempre pueden empeorar… y así ha sido. Dejemos claro el significado del término diplomacia: es la ciencia o profesión que se encarga de las relaciones internacionales con fines pacíficos y de entendimiento mutuo entre naciones o incluso entre organizaciones u organismos plurinacionales.

Un colapso de la diplomacia no describe del todo hasta qué punto han empeorado las cosas. El comportamiento de los líderes estadounidenses y europeos se ha vuelto cada vez más desquiciado y se ha abandonado cualquier apariencia de racionalidad. Es imposible escuchar a los líderes occidentales sin llegar a la conclusión de que algo anda muy mal. En primer lugar, parecen haber creado un mundo de fantasía invertido donde impera la proyección freudiana y se demoniza a los oponentes. Tanto Xi Jinping como Vladimir Putin son descritos como el mismísimo Satán, Rusia fracasa en todos los ámbitos y Occidente sigue siendo todopoderoso, además de la cúspide de la justicia, la libertad, la democracia y la cultura. En segundo lugar, parece que no pueden abrir la boca en público sin insultar al mundo no occidental. Joe Biden, Annalena Baerbock, Ursula von der Leyen, Josep Borrell, Emmanuel Macron (por citar algunos) raramente son vistos en público sin insultar a alguien. El infame comentario público de Borrell acerca de que Europa es un jardín y el resto del mundo una jungla es el pináculo de esto: las asociaciones que presume con estas palabras son desquiciantes…

La presión está llegando a las élites políticas occidentales y no pueden controlar sus emociones y opiniones reales. Ya no pueden ocultar su odio hacia cualquiera que se les resista, ni su desprecio por ellos. Su doble pensamiento, sus dobles estándares y su retorcido sentido del derecho, que justifica cualquier acción de ellos y al mismo tiempo la condena de sus oponentes, está a la vista de todos. Todo esto, además de su total ausencia de competencia y su total abandono de la realidad, es muy sintomático para un determinado tipo de personas. Esto no es una coincidencia, como veremos.

 

Cultivando a los jardineros

No es un secreto que la clase política occidental pasa por un proceso de selección antes de ser liberada (o impuesta) sobre sus respectivas poblaciones. Se han creado varios programas para reclutar y adoctrinar a jóvenes (y no tan jóvenes) prometedores para puestos de liderazgo en el gobierno y las empresas clave. Algunos de estos programas son turbios y operan a nivel soterrado, mientras que otros tienen una función de sondeo y están a la vista, como el programa de «jóvenes líderes globales» del WEF (Foro Económico Mundial). Un número significativo de personas de alto nivel están involucradas en esta campaña de reclutamiento, incluidos los agentes de SPECTRE (llamaremos así simbólicamente a estas organizaciones maléficas por excelencia que patrocinan la desestabilización del mundo) Klaus Schwab y George Soros. Un éxito reciente es Nikol Pashinyan, que ha sido reconfigurado como un dron suicida y endosado al pueblo armenio como primer ministro. Su labor de desestabilización implacable no pasa desapercibida a un observador atento. [El trabajo de este títere ya está empezando a dar sus previsibles frutos, contribuyendo activamente a la desestabilización de la región del Caúcaso, a julio de 2025].

 

Después de la selección y el refuerzo ideológico, estos líderes reciben ayuda para infiltrarse en gobiernos y organizaciones de todo el mundo, de lo que Klaus Schwab se ha jactado públicamente. Si tienen éxito, se les protege y ayuda en todo momento y posteriormente se les proporciona un trabajo bien remunerado en alguna organización internacional como recompensa por su servicio y lealtad. [1] La asistencia y protección suelen ser llevadas a cabo por gobiernos u organizaciones supranacionales, incluidas organizaciones de la UE, y diversos servicios de inteligencia, que tienen una función de aplicación de la ley. Si te pasas de la raya habrá un escándalo. Si eres líder de un país y no colaboras, habrá un cambio de régimen. Este proceso tiene como objetivo garantizar la lealtad de los reclutados y mantener a los demás a raya.

Este proceso de aplicación clandestina de la ley ha sido tan efectivo que ha logrado intimidar a casi toda la elite política de Occidente, en particular a aquellos que no fueron reclutados. Todo el mundo camina sobre cáscaras de huevo y nadie se atreve a desafiar las políticas de los designados por SPECTRE, por miedo a que habrá consecuencias. [2] Los medios controlados por SPECTRE se lanzarán sobre el candidato e incluso es posible que lo reemplacen. En los últimos años ha habido una serie de cambios de régimen en Occidente que formaron parte de este proceso de aplicación de la ley, por ejemplo en Grecia, Italia, Austria e incluso en Islandia, y tal vez incluso en Estados Unidos. Pocos en el poder se atreven a decir algo, incluso si los designados locales por SPECTRE están destruyendo su propio país. Es así de efectivo.

Cualquier especialista en reclutamiento te dirá que debes encontrar a la persona adecuada para un determinado trabajo. La personalidad debe adaptarse al puesto de trabajo en cuestión y por ello es necesario un proceso de selección eficaz. También puede ser necesaria formación para garantizar métodos y motivación adecuados, por ejemplo. Nuestras élites políticas occidentales pasan por este proceso como cualquier otro solicitante de empleo. Son seleccionados en función de la tarea que se les asigna y reciben un entrenamiento que, digamos, afecta un poco a su ego. Estos procesos de selección y formación, así como la tarea que se les plantea, explican por qué los líderes occidentales son como son y por qué todos se comportan de la misma manera, como si estuvieran hechos en serie en una fábrica.

 

 

La tarea

Describir la tarea que se le ha asignado a la elite política occidental sería un proceso largo, demasiado largo para este artículo. Sin embargo, no es exactamente un secreto ya que ha sido discutido públicamente muchas veces por miembros de alto rango de SPECTRE, como Klaus Schwab y Yuval Harari, quienes son los principales ideólogos de SPECTRE. Escúchalos hablar y lo entenderás.

Si describiéramos la tarea en términos simples, podríamos compararla con el lavado de cerebro forzoso de un individuo para remodelarlo por completo. Esto se hace destruyendo completamente a la «vieja» persona y luego reconstruyendo y remodelando los restos destrozados en lo que quieras. El método utilizado se llama fracturación del yo, donde la identidad y la voluntad de la persona se destruyen mediante presión y abuso extremos, hasta que se vuelve completamente dependiente de su abusador. Entonces puede comenzar la remodelación.

 

Este mismo proceso se está llevando a cabo actualmente en las sociedades occidentales en general. Implica una deconstrucción y reconfiguración completa de todos los aspectos de la sociedad, incluida la propia masa social. A partir de esos restos destrozados, se puede dar forma a un «tecnogulag» utópico, donde los individuos existen sólo como parte de un jardín perenne administrado por los jardineros de SPECTRE, o como parte de una gigantesca maquinaria.

Ésta es la tarea que se le ha asignado a nuestra elite política. Se trata esencialmente de trabajos de demolición. Es brutal y sangriento, y requiere la colaboración de cierto tipo de personas.

 

Las personas adecuadas para el trabajo

No se puede simplemente contratar a cualquiera para un genocidio cultural y literal, y realmente no hay muchas opciones. Podrías buscar psicópatas, pero podrías tener problemas de lealtad con ellos y, curiosamente, algunos de ellos realmente tienen principios. Lo que necesitas es una persona a la que le guste, o incluso necesite, imponer su voluntad a los demás e interferir en sus vidas. Necesitas una persona que tenga un celo inquebrantable por la causa y que sea incapaz de dar marcha atrás. Necesitas una persona que pueda racionalizar cualquier acción sin verse afectado por ella. Necesitas una persona a la que se le pueda lavar el cerebro y controlarla como a un mono entrenado. Necesitas una persona que pueda destruir su propia casa sin darse cuenta de lo que está haciendo. Necesitas un narcisista.

Considerando cuál es la tarea, no queda otra opción. No se puede confiar en nadie más para realizar el trabajo necesario. Esto explica por qué tantas de nuestras elites políticas son tan similares. No sólo tienen personalidades similares, sino que también emplean racionalizaciones y comportamientos similares. Los narcisistas son personas muy estandarizadas. Pero, ¿qué son los narcisistas y por qué son ideales para el trabajo de demolición de las sociedades occidentales?

 

Un narcisista es una persona con una conciencia de sí misma tan baja que no puede desarrollar una identidad propia sin la ayuda de los demás, y a quien alguien le ha dicho que es mejor y/o más inteligente que los demás. Además de eso, tiene una gran necesidad emocional y dependencia de los demás. Desarrolla un modelo de sí mismo inflado, poco realista y en constante conflicto con la realidad. Necesita controlar el entorno, incluidas las personas, para mantener intacto ese modelo. El control exitoso genera un subidón emocional, mientras que un desafío puede resultar en un colapso emocional.

El narcisista puede y debe ser capaz de racionalizar cualquier conducta, porque de lo contrario sería mala persona por las cosas que hace a los demás. Las constantes racionalizaciones generan desprecio por los demás, mientras que los desafíos generan odio.

Debido a que, para empezar, el yo del narcisista se basa en una mentira, se le puede alimentar con cualquier sistema de creencias, siempre que alimente la mentira. Se aceptará cualquier creencia que le diga al narcisista que es mejor y más inteligente que los demás. Todas las «cosas actuales preeminentes» de la sociedad occidental, incluido el cambio climático, la justicia social, la acción afirmativa, los derechos LGBT, Ucrania y la energía limpia… son sistemas de creencias cuidadosamente construidos y desarrollados para lavar el cerebro a los narcisistas para que hagan ciertas cosas. Estas ciertas cosas siempre implican la destrucción de algo. Nuestras elites políticas cuidadosamente seleccionadas son los objetivos de este lavado de cerebro junto con la parte de la población con modelos de sí mismos suficientemente narcisistas como para ser fácilmente atrapada, que podría representar hasta un tercio de la población occidental en estos días (o probablemente más).

Cuando al narcisista se le haya lavado el cerebro con estos sistemas de creencias, estos sistemas se habrán interiorizado. Entonces se han convertido en parte del yo y deben ser promovidos y defendidos. Por ello, cualquier acción y mentira puede estar justificada. Cualquier desafío será personal y deberá ser superado. No se puede permitir el abandono de las creencias porque dañaría a uno mismo y provocaría agitación emocional y ansiedad. Por lo tanto, el narcisista no puede dar marcha atrás una vez comprometido. No tiene marcha atrás.

 

El proceso de lavado de cerebro

El proceso de selección de nuestras élites políticas implica identificar a personas de este tipo y luego «potenciarlas» aún más. Los foros con invitaciones generalizadas, incluido el foro WEF y varios foros juveniles, son esencialmente operaciones de exploración. Los buenos candidatos son seleccionados y desarrollados en otras reuniones y a nivel personal. Las convenciones, como las convenciones de la ONU sobre el cambio climático, se utilizan luego para mantener el lavado de cerebro, para introducir nueva programación y como eventos sociales de afirmación mutua.

El desarrollo, es decir, el lavado de cerebro de los candidatos, tiene dos elementos principales: elevación del yo y sistemas de creencias estructurados.

 

Elevación de uno mismo

La esencia del narcisismo es la percepción elevada de uno mismo. El narcisista es mejor y/o más inteligente que los demás. Cuanto más elevado es el yo, mayor es la necesidad de control del entorno y mayores las racionalizaciones. Esto aumenta la capacidad de justificar fechorías cada vez mayores hacia otros, llegando incluso al genocidio en casos extremos.

Una parte importante del desarrollo de los candidatos de nuestra élite política es la ampliación de la percepción de uno mismo. El candidato es mimado y se le presta mucha atención. Se le dice lo importante que es y lo inteligente que es. Se le dice lo importante que es su tarea y cómo la gente pequeña nunca podrá entenderla. Lo hacen sentir excepcional.

Si este proceso tiene éxito, el «nivel narcisista» del candidato puede ajustarse hasta tal punto que pueda convencerse de que necesita destruir su propia cultura o nación, sin dejar de creer que es una buena persona. Algunos pueden ascender tanto que casi empezarán a creer que son dioses y utilizarán métodos extremos para el refuerzo emocional de sí mismos, incluido el abuso físico sistemático, incluso de niños. Es necesaria una sintonización relativamente alta del yo para la tarea que se le ha asignado a nuestras elites políticas.

 

Sistemas de creencias estructurados

Si bien el proceso de elevación magnifica el narcisismo, los sistemas de creencias estructurados están diseñados para encaminar al narcisista en la dirección correcta. Básicamente son «paquetes de lavado de cerebro» diseñados para adaptarse al yo inflado del narcisista y alimentarlo. Muchas ideologías políticas funcionan exactamente así, y algunas se basan casi por completo en las emociones para lograr un mayor efecto.

Los sistemas de creencias utilizados por nuestros candidatos son más limitados, aunque comparten un propósito común. Contienen un elemento de lavado de cerebro que hace que el candidato se sienta especial y le permite mostrar sus virtudes a los demás. También contienen instrucciones específicas sobre cómo reaccionar ante el elemento, que suele ser una amenaza inventada, y qué hay que destruir para eliminar esa amenaza.

Un ejemplo de esto podría ser el asunto del CO2. Al narcisista se le hace creer que es una amenaza y que la Tierra debe ser salvada de ella. Esta creencia lo convierte en un defensor del bien con una comprensión especial que las personas inferiores no tienen, lo que luego recibe refuerzo de otros narcisistas. La respuesta programada es cerrar la producción de energía y prohibir los automóviles con motor de combustión. El metano también es una amenaza, por lo que se debe prohibir el uso del ganado vacuno con la excusa de que es un gran productor de metano. Las personas LGBT están siendo perseguidas, por lo que se debe prohibir la libertad de expresión respecto a ello. Rusia es una amenaza, por lo que los rusos deben ser perseguidos y asesinados, y Rusia debe ser dividida. Debido a que la destrucción es una solución a un problema terrible, la destrucción se convierte en una virtud para el narcisista. Cuanta más destrucción, más se refuerza y eleva el yo y más poderoso se siente el narcisista.

Estos dos procesos esencialmente programan a nuestras elites políticas como robots. El programa manipula y eleva la percepción de uno mismo, especifica una amenaza y luego indica qué destruir. Es muy probable que algunas de nuestras élites comprendan lo que realmente está sucediendo, aunque nunca admitirán que les han lavado el cerebro y les han manipulado. Ven el panorama general y consideran que la destrucción de las sociedades occidentales es necesaria para el futuro glorioso que imaginan, en el que por supuesto ellos están en la cima. Es una comprensión en torno a la cual los narcisistas más evolucionados pueden racionalizar. Una gran parte, sin embargo, cree que sólo están resolviendo problemas.

Aun así, independientemente de lo que entiendan, todos han sido manipulados para alejarlos de la humanidad básica y programados como drones suicidas. Nuestras élites políticas son la forma más elevada de idiotas útiles.

 

¿Por qué la incompetencia?

Una de las preguntas más comunes que la gente se hace recientemente es por qué nuestras elites políticas son tan incompetentes. La realidad es que desde que comenzó la guerra de Ucrania han perdido completamente el control de todo. Juzgaron mal a Rusia, fracasaron con las sanciones y la guerra, están perdiendo el control de las economías occidentales y están perdiendo el control del mundo no occidental debido a la destrucción del «sistema internacional». Fracasan en todo lo que hacen, absolutamente en todo. ¿Por qué es esto?

La incompetencia es el resultado de los parámetros de reclutamiento. Fueron reclutados para destruir, no para construir o resolver problemas. No se necesita habilidad para apuntar con un arma a alguien y apretar el gatillo. Se necesita mucha habilidad para extraer la bala y reparar el daño. Nuestras élites políticas fueron contratadas para disparar. En su tarea de demolición, la competencia no es necesaria en absoluto. Se necesita poca habilidad para destruir incluso sistemas complicados. Ellos simplemente aprueban leyes y regulaciones y otros se encargarán del resto.

La demolición de las sociedades y economías occidentales se organiza de forma gradual. Están siendo destruidos gradualmente, parte por parte, porque hacerlo rápidamente asustaría a las poblaciones. Cualquier agricultor o ganadero sabe que el ganado asustado puede ser peligroso y nuestras élites políticas lo entienden. Ahora, sin embargo, se han topado con un problema importante.

La guerra de Ucrania como detonante y la pérdida de control sobre el mundo no occidental han provocado un caos económico en Occidente, al que seguirá un caos social. Esto está derribando todo el castillo de naipes demasiado rápido y temen perder el control. Necesitan reaccionar y resolver esos problemas, pero no saben cómo, porque son incompetentes. Todos estos desafíos y fracasos están provocando que sus modelos de sí mismos sean cuestionados, lo que tiene graves consecuencias emocionales para ellos, por lo que se intensifican en todos los niveles. Le gritan a la gente, la insultan, inventan explicaciones delirantes y luego se retiran a la negación absoluta. Todo el mundo puede verlo, incluidos los líderes del mundo no occidental. Nadie quiere hablar con nuestras élites políticas en estos días, porque no es agradable estar cerca de un narcisista que está perdiendo el control.

Entonces, ¿qué hay exactamente detrás de su incompetencia? Hay dos razones principales. En primer lugar, es su baja conciencia de sí mismos. Las personas con baja conciencia de sí mismas no pueden evaluar adecuadamente sus propios procesos de pensamiento y, por lo tanto, no pueden evaluar si están haciendo un buen trabajo o no. Cuando se trata de un trabajo complicado o creativo, una persona con baja conciencia de sí misma ve poca diferencia entre una absoluta tontería y algo sustancial; un alto conocimiento de uno mismo es un requisito previo absoluto para este tipo de trabajo. En segundo lugar, es su necesidad emocional y su alta «prominencia» emocional. Los narcisistas son criaturas emocionales, y las emociones abrumadoras y las motivaciones basadas en emociones simplemente bloquean la capacidad del cerebro para pensar de forma lógica.

Todas nuestras elites políticas cuidadosamente seleccionadas son incompetentes exactamente de la misma manera y exactamente por las mismas razones. Su única competencia es la capacidad de destruir nuestras economías, nuestra cultura, nuestras sociedades, nuestra salud y nuestra libertad.

 

 

[1] Estos procedimientos cumplen la misma función y buscan los mismos objetivos que el Imperio británico perseguía con la instauración de las «Becas Rhodes».

[2] Estas consecuencias pueden variar desde la defenestración pública de una persona, la revelación de «trapos sucios» (para los efectos tanto da que sean reales o inventados) con el consiguiente desprestigio que puede llegar al encarcelamiento, o los atentados criminales como el sufrido por el primer ministro eslovaco Robert Fico que casi le costó la vida.

 

 

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