“Santo Domingo de la Calzada…………..donde cantó la gallina después de asada”
El Libro de los Espíritus es la obra magna de Allan Kardec; fue el primer compendio sistemático de conversaciones mediúmnicas que escribió, allá por 1857, y con el que obtuvo un notable éxito. Por extensión, se podría decir que es la biblia del movimiento espiritista, una obra referencial sin duda.
“La voz del silencio” es un opúsculo de cierto estilo poético publicado por Helena Blavatsky en 1889. Según ella misma nos dice, se trata de un extracto de un texto mayor llamado “El libro de los preceptos de oro”, que sería una obra magna de misticismo oriental conocido y hasta parcialmente memorizado por ella en una de sus estancias en el Tibet. Es decir, que ella tuvo acceso a una serie de textos sagrados y realizó esta breve compilación con toda la fidelidad posible hacia los originales.
Centraremos nuestro interés en la gnosis en el sentido de conocimiento o enseñanza orientado a la comprensión y desarrollo de la ciencia esotérica, de forma resumida, intentando destacar los aspectos más esenciales y asequibles en lo posible para el estudio de dicha ciencia.
Antes de hablar de los maestros gnósticos de los primeros tiempos, hay que recordar que la información que poseemos de ellos proviene principalmente de los testimonios de sus detractores, normalmente autoridades de la iglesia católica que se opusieron a sus doctrinas, las criticaron y las condenaron por herejías anticristianas.
Uno de los primeros y más famosos gnósticos fue Simón el Mago, contemporáneo de Jesús y citado en los Hechos de los Apóstoles como un líder religioso y hechicero de Samaria que fue convertido al cristianismo por Felipe el Evangelista. Se le atribuyen hechos tan contradictorios (y asombrosos), la mayoría recogidos por sus detractores, que no es nada fácil discernir la veracidad de los mismos ni la ubicación histórica del personaje.
Estudiando la filosofía esotérica en todos sus aspectos, nos encontramos a menudo con alusiones a la gnosis, generalmente en su acepción como término derivado del griego que significa ‘conocimiento’, o más concretamente citando al gnosticismo como sistema de enseñanzas definido y de realidad histórica contrastada. Muchos autores de relevancia dedicados a la filosofía hermética no sólo lo mencionan, sino que se consideran herederos de dicha línea de pensamiento e incluso han promovido la revitalización del gnosticismo como opción válida para la estructuración y desarrollo del pensamiento hermético.